06/08/2026
¿Sabías que hace casi 2.000 años Plinio el Viejo ya hablaba de los posos del vinagre?
En el año 77 d. C. recogió diecisiete remedios distintos y explicó que los romanos no los consideraban un residuo, sino la parte más fuerte, concentrada y la más valiosa del vinagre. Los mezclaban con cera, harinas, semillas o aceites para preparar cataplasmas, ungüentos y remedios externos.
Los posos y la madre de vinagre se usaban para tratar problemas de la piel, estómago, diarreas, menstruaciones abundantes, inflamación de la garganta, congestión mamaria e incluso para mordeduras de bestias y teñir el pelo.
Lo más importante no es repetir hoy aquellas prácticas, sino descubrir que el fondo del recipiente nunca fue basura. Era parte del un conocimiento que sorprende hoy en día pero antiguamente era lo más habitual en la antigua botica y continuó utilizándose durante siglos en la Edad Media.
🍊 Hesperides Nemus 🐉