01/03/2023
Podría apostar todas mis cartas a que esta es una de las piezas más bonitas que he hecho en mi vida, dejando aparte las formas, y dándole todo el mérito al proceso y al contenido. Entré en casa de Dolores el primer día solamente a conocerla y ganarmela sabiendo que ese día no sería el definitivo, grabando cuando apenas se daba cuenta, intentando respetar al máximo el hecho de que se sintiese cómoda. La casualidad y ella hicieron el resto, me regaló momentos y frases que he vivido y he visto en mis abuelos, simplemente había que poner la cámara y componer lo más rápido y bonito que pudiese. Los marcos de las puertas dentro del plano y la camara a traves del cristal nos llevan a ser un observador como fui yo durante esos días, me sentaba en las escaleras y la miraba desde fuera de la habitación donde ella estaba y lo que ella hacía en la intimidad y la cotidianidad ya fuese haciendo la cama o hablando con su nieta. Porque según me contaban en el pueblo, así es ella. Y no hay otra forma de contar la realidad si no es desde la mismísima normalidad y casualidad.
Buscando el minimalismo entre un patio blanco y platos de fajalauza.