09/09/2026
“La paz del Señor esté siempre con ustedes”.
La escuchamos en cada Misa, pero muchas veces no nos detenemos a pensar qué significa realmente.
La paz de Cristo no es simplemente tranquilidad, ausencia de problemas o que todo salga como esperamos. Es una paz que puede permanecer incluso cuando hay dolor, miedo, culpa o incertidumbre.
Cuando Jesús resucitado se aparece a sus discípulos, después de haber sido abandonado y crucificado, sus primeras palabras no son de reproche:
“LA PAZ ESTÉ CON USTEDES”.
Y les muestra sus heridas.
Las heridas siguen ahí, pero ya no tienen la última palabra.
Quizá eso sea también lo que Cristo quiere hacer con nosotros: no siempre eliminar inmediatamente aquello que nos duele, sino entrar en nuestras heridas, reconciliarlas y enseñarnos que ninguna de ellas es más grande que su misericordia.
La próxima vez que escuches en Misa “La paz del Señor esté siempre con ustedes”, intentá no responder de manera automática.
Recordá al Cristo resucitado entrando en aquella habitación cerrada y escuchá esas palabras como dirigidas también a vos:
“La paz esté contigo”.