10/09/2023
De regreso a Barcelona de Visa Pour l'Image-Perpignan 2023 y quemando autopista intento organizar en mi cabeza lo que hemos visto.
Del lado institucional, salvo algún que otro trabajo con una visón ecológica o una historia diferente o con sentido del humor —pocos…—, el resto es lo de siempre, lo que ha devenido en los últimos años y en lo que se ha convertido el fotoperiodismo. Fotografía redundante que intenta embellecer la guerra, la pobreza y otras miserias humanas —cuanto más chunga mejor— para que occidente las premie y las disfrute plácidamente en su sillón y a pantalla gigante. Total que ,un planazo de velada que acaba con unas copas en Le Gran Café de la Poste. -Magníficas fotografías…¡¡ —se puede escuchar a un lado y otro en diferentes idiomas, todo huele un poco pijo y cada noche igual.
Sobre nuestra mesa de edición hemos tenido grandes proyectos y la maleta de la Agencia Zoom regresa repleta de buenos trabajos y de ilusión. Ojalá consigamos que todos “den a luz”. De ellos hay dos muy difíciles de trabajar y son un reto porque ponen de relieve temas tabú que nos hará complicado encontrar un medio que los quiera publicar, por el giro conservador que han ido tomando:
- La asistencia sexual a personas que sufren altas discapacidades que les obliga a estar recluidos en su cama o habitación —tengan la orientación sexual que tengan— para que disfruten de una sexualidad saludable ¿se puede considerar un servicio social o es prostitución?.
- ¿Hay hombres que sufren violencia por su pareja y cuando se atreven a denunciarlo, las autoridades y el entorno próximo los ridiculizan? ¿cómo catalogamos esta violencia en la pareja?
Pues parece ser en ambos casos que si, que en Suiza no se considera prostitución sino servicio social y que, efectivamente hay hombres que sufren en silencio esta violencia y muy pocos se atreven a posar ante la cámara sin una máscara blanca que oculte su identidad. Nos lo documenta el suizo Matheu Zellwerger.
Que por cierto todavía no tienen título.
Ahí lo dejo.