27/07/2026
Hoy es mi tercer auti_aniversario.
Han pasado tres años desde mi diagnóstico de autismo. Llegó a los 51 años, pero llegó. Y estoy profundamente agradecida por ello.
Entenderse mejor a una misma cambia la vida.
Poder poner nombre a experiencias que llevaba décadas intentando explicar. Comprender qué pasó y por qué. Mirar hacia atrás con otros ojos. Liberarte, poco a poco, de la culpa y de la vergüenza acumuladas.
Estoy muy orgullosa de mí misma y de ser autista.
Ya lo estaba antes del diagnóstico, pero ahora que sé que soy autista (y también TDAH) siento un profundo orgullo y, por fin, un sentido de pertenencia.
Se estima que somos alrededor de 80 millones de personas autistas en el mundo.
Nuestro neurotipo no es nuevo. Los genes asociados al autismo —porque no existe un único "gen del autismo"— forman parte de la historia evolutiva humana desde hace al menos 430.000 años.
Como cualquier neurotipo, el autismo tiene desafíos y fortalezas. Se habla mucho de los primeros y bastante menos de las segundas.
No tod·s l·s autistas somos iguales. Existe una enorme diversidad entre nosotr·s. Pero much·s compartimos formas particulares de percibir y relacionarnos con el mundo:
• reconocimiento de patrones;
• pensamiento visual y sistémico;
• intereses profundos que a menudo se convierten en nuestras profesiones u oficios;
• comunicación directa y literal;
• tendencia a analizar los hechos antes que la presión social;
• creatividad poco convencional.
He sido autista toda mi vida, incluso cuando no lo sabía.
El diagnóstico no cambió quién soy, pero sí la forma en que me entiendo, releo mi historia y me relaciono conmigo misma y con los demás.
Y si la vida es algo, es una narrativa.
También me dio una identidad compartida, un profundo sentido de pertenencia y una postura política más rica, con mayor consciencia sobre el capacitismo y el discapacitismo.
Con N de Nadir.
N de infinitas posibilidades.
Nadir Chacín aka
nadirchacin.com