27/06/2026
A veces un país olvida que, antes que cargos, títulos o polémicas, somos personas.
Hoy tras leer este titular quiero alzar la voz por Juan Carlos I, porque más allá de errores, decisiones cuestionables y sombras que ya han sido investigadas, sigue siendo un español que merece vivir sus últimos años en su tierra.
En el reportaje se describe cómo “la residencia que concibió como algo temporal empieza a tomar forma de hogar” y cómo “ya está mentalizado para quedarse allí”.
Palabras duras para cualquiera que ame su país y que, a pesar de todo, siga preguntándose: ¿Cuándo podré volver?
No conocemos su vida personal al detalle.
No sabemos qué ocurrió en cada decisión de su mandato.
Pero sí sabemos algo: más de seis años fuera de España es una pena cumplida.
Es tiempo suficiente para reflexionar, asumir responsabilidades y dejar atrás lo que haya podido suceder.
Y también es tiempo suficiente para que nosotros, como sociedad, entendamos que perdonar y pasar página es un acto de madurez colectiva.
No se trata de borrar nada. No se trata de justificar nada.
Se trata de humanidad.
De reconocer que nadie debería terminar su vida lejos de su hogar si ya ha cumplido con la justicia y con las responsabilidades que le correspondían.
España es su país.
Su historia.
Su familia.
Sus raíces.
Incluso en Abu Dabi conserva “tres olivos centenarios enviados desde la Península Ibérica, un trocito de España anclado en él”. ¿De verdad merece que ese trocito sea lo único que le quede?
Por eso escribo este pensamiento:
Porque a pesar de sus errores, Juan Carlos I merece regresar.
Porque el exilio no debería ser eterno para nadie.
Porque un país también demuestra grandeza cuando sabe cerrar heridas.
Porque perdonar y avanzar nos hace mejores.
Que vuelva.
Que esté en su tierra.
Que termine su vida donde empezó su historia.
Dr. Juan Nadales