04/09/2026
Durante años creí que un buen líder debía tener la respuesta a todo.
Me equivoqué: solo conseguí convertirme en el cuello de botella de mi equipo.
Entendí que cuando necesitas validar cada detalle, no estás buscando excelencia; estás alimentando tu ego y frenando el criterio ajeno. El liderazgo real no ocupa espacio; crea el vacío necesario para que otros piensen, decidan y crezcan con autonomía.