08/09/2026
¿HASTA CUANDO LA INOPERANCIA DEL GOBIERNO MUNICIPAL?
¿Qué más le puede pasar a Conil con este Equipo de Gobierno? Cada mañana amanece con un nuevo episodio de una serie de terror administrativo que parece no tener fin. Cuando estábamos inmerso en un escándalo debido a la construcción ilegal por parte de un concejal del gobierno municipal y mientras esa noticia tapaba todas las demás, se producía un nuevo y verdadero disparate cotidiano donde la improvisación y la absoluta falta de gestión se convertía en la única norma.
La penúltima muestra de este despropósito ha tenido lugar el pasado viernes 28 de agosto con el esperado regreso del "Piojito" a su emplazamiento habitual en la Avenida de la Música. Lo que debía ser una jornada normal, sin sobresaltos, se ha transformado en un grotesco espectáculo logístico que deja en la absoluta vergüenza al municipio.
Las imágenes hablan por sí solas, comerciantes ambulantes intentando desplegar sus estructuras entre coches aparcados, haciendo malabares para encajar sus puestos en el espacio sobrante que la ineficacia municipal les ha dejado. Pero lo más sangrante no es solo el espectáculo visual, sino la causa profunda que lo ha provocado. La explanada no se despejó porque el Ayuntamiento carece de servicio de grúa municipal. ¿El motivo? Una deuda desorbitada con la empresa concesionaria que supera los 103.000 euros.
Resulta insultante que, mientras el Consistorio inundaba los medios y las redes con avisos institucionales pidiendo «colaboración ciudadana» y recordando la prohibición de aparcar, la alcaldesa, Inmaculada Sánchez y su Equipo de Gobierno, sabían perfectamente que no contaban con el medio básico para hacer cumplir la norma. Lanzaron peticiones al aire sin prever contingencia alguna, sin tomar una sola medida alternativa y confiando la seguridad y la logística del pueblo a la buena suerte. Las delegaciones de Movilidad y Policía bajo una gestión política que roza la negligencia, expusieron a los agentes a pedir respeto por unas señales provisionales que sabían inservibles sin el respaldo de una grúa que ejecutara la retirada de los vehículos infractores.
Pero la gravedad del asunto trasciende la jornada del mercadillo. Este episodio destapa una realidad aterradora para los vecinos de Conil, la desprotección total del ciudadano de a pie. Si no hay servicio de grúa por un puñado de facturas no pagadas, ¿qué ocurre con el vecino que paga religiosamente su tasa de vado para garantizar la entrada y salida de su propio garaje? Los contribuyentes cumplen con sus obligaciones fiscales, pero cuando un coche incívico bloquea su puerta, la respuesta municipal es la nada absoluta. Salir a trabajar, llevar a un familiar al médico o simplemente disponer del vehículo cuando se considere se ha convertido en una lotería a merced de la desidia del Gobierno Municipal.
Con sus ocurrencias y falta de gestión, este Gobierno convierte a Conil en el hazmerreír de la provincia. Una vergüenza ver al pueblo proyectar tal nivel de invalidez e incompetencia.
Conil no merece una alcaldesa atrincherada en la excusa ni unos concejales incapaces de coordinar los servicios más elementales de la vía pública. La falta de gestión no solo asfixia a los comerciantes ambulantes que intentan ganarse la vida entre los parachoque de los turismos, condena a toda la ciudadanía a pagar impuestos de primera por servicios de tercera. Es hora de exigir responsabilidades políticas ante un ayuntamiento paralizado por sus propias deudas y guiado por la improvisación más absoluta.