26/05/2026
EL LABERINTO DE LA DISTRACCIÓN, ¿INEXPERIENCIA O CORTINA DE HUMO?
En política, los tiempos nunca son casuales. Sin embargo, lo vivido en Conil la última semana cruza la línea de lo sorprendente. Inmaculada Sánchez y su Equipo de Gobierno parecen haberse propuesto abrir todas las polémicas posibles a un año de las elecciones municipales, generando debates encendidos que tienen al pueblo de lo más entretenido.
Tres decisiones recientes evidencian este desconcertante rumbo:
El traslado del Museo de Raíces Conileñas:
Se cede su histórico local a dos cofradías sin tener una alternativa real ni un espacio preparado y con el patrimonio expuesto. ¿Debe gestionarse la identidad histórica a golpe de mudanzas improvisadas?
El regreso de los toros a la Feria de El Colorado:
Tras 17 años de ausencia, se resucita un debate superado, que la mayoría de conileñas y conileños tenían olvidado. ¿Es este el modelo de sostenibilidad del que presumen?
La exigencia de la Arteria Verde:
Resulta surrealista escuchar en Radio Juventud de Conil a la concejala de Hacienda, Susana Bermúdez, exigir rapidez a la Junta de Andalucía para un proyecto al que su equipo se opuso históricamente. Una pirueta ideológica alarmante.
Ante esto, se abren dos únicas lecturas posibles sobre la gestión municipal:
1.- La inmadurez política. Un gobierno inexperto que toma decisiones impulsivas, sin medir el pulso de la calle ni prever que se está echando a la ciudadanía encima, lo que sin lugar a dudas sería una alarmante falta de tacto y estrategia.
2.- La cortina de humo: Una estrategia calculada y tomada a la desesperada, para tapar las carencias del día a día lanzando bombas culturales e identitarias al debate público.
Mientras el pueblo discute sobre toros, pinos y museos, los problemas estructurales de Conil continúan en un cajón.
¿Quién se acuerda en estos días de la parálisis en urbanismo, la nefasta gestión hasta ahora en obras públicas o la falta de viviendas sociales mientras nos enfrentamos por la feria? ¿Cómo se justifica la gestión económica, la falta de presupuestos municipales, las deficiencias en la limpieza, el estado de los caminos rurales, las obras abandonadas, la deuda de casi 700.000 euros a ROSAM, la necesidad del pago en tiempo a trabajadores y proveedores, o la muerte de la participación ciudadana?
Conil no necesita un gobierno que lidere a golpe de titulares incendiarios. Si es inexperiencia, es hora de rectificar, si es una estrategia para desviar la atención de una gestión deficiente, el pueblo debe demostrar que no es fácil de distraer. El futuro del municipio se mide en viviendas sociales, limpieza y transparencia, no en polémicas para tapar vergüenzas.