12/06/2026
Sí, es el mes del lipedema.
Pero a veces me pregunto: ¿de qué sirve un mes?
Porque la lucha no dura treinta días. La lucha es todo el año. Es cada día de nuestra vida. Cada segundo de nuestro dolor. Cada momento de frustración. Cada vez que tenemos que explicar lo que nos pasa. Cada vez que nos sentimos invisibles.
La lucha está en la injusticia que se sigue cometiendo tanto en la sanidad pública como en la privada. En todo lo que se malversa con nuestra enfermedad. En quienes convierten nuestro sufrimiento en negocio. En quienes se aprovechan de nuestra debilidad, de nuestros complejos y de nuestra desesperación.
Por eso, sí, es el mes del lipedema. Pero este mes no debería ir de ofertas ni de promociones. Debería ir de lucha, de reivindicación y de conciencia.
También es el mes del orgullo. Y creo que de esa comunidad podemos aprender algo muy valioso: que la lucha es cada día. Que hay que visibilizar, sí, pero también defender nuestros derechos. Que hay que construir una sociedad más ética, más justa y más humana.
Porque aquí cabemos todas.
Gordas, flacas, altas, bajas, ricas, pobres. Con grados y afectaciones de todos los tipos, formas y colores.
Esto no va de seguidores. No va de quién gana más visibilidad ni de quién tiene la razón. No va de competir.
Esto va de justicia.
Y quizás por eso últimamente no publico tanto. Porque a veces me siento confundida. Veo a gente que habla y habla. Veo críticas donde debería haber unión. Veo diferencias donde deberíamos intentar entender todos los puntos de vista.
Es difícil. Pero no imposible.
Al final, todas vamos en el mismo mar. Cada una navegando en un tipo de barco diferente, con sus posibilidades, sus recursos y sus circunstancias. Algunas llevan un gran barco. Otras apenas una pequeña barca. Y algunas van en una simple colchoneta intentando mantenerse a flote.
Pero seguimos compartiendo el mismo mar.
Y si alguien va en colchoneta, ayudémosla con nuestro barco.
Hay sitio para todas.
Sigamos luchando. No solo este mes.
Todos los días.