16/01/2026
🚜💧 Olivar intensivo y caminos rurales: lluvias, recolección y prevención 💧🚜
En los últimos meses nuestro municipio ha recibido más de 500 litros de lluvia a día de hoy, y muchos caminos rurales han sufrido daños por el barro y el agua acumulada. Aunque el Ayuntamiento realiza trabajos continuos de mantenimiento y reparación, hay tramos donde el firme se deteriora rápidamente debido a las condiciones del terreno y al uso intensivo.
Queremos explicarlo de manera clara para que todos lo entiendan y sin perjudicar a nadie: sabemos que sacar la aceituna hay que sacarla, y en algunas parcelas no había otra forma que utilizar parcialmente el camino público, debido a la coincidencia de lluvias, barro y campaña.
A esto se suma que por los caminos principales circulan camiones y vehículos de gran tonelaje, cuyo tránsito, aunque necesario, también contribuye al desgaste del firme.
🌱 1. Las calles del olivar como canalizaciones de agua
En muchas parcelas de olivar intensivo en seto, plantadas sobre caballones y con pendiente hacia el camino, las calles se transforman en auténticas canalizaciones de agua, que llevan directamente el agua hacia el firme cuando este está al mismo nivel o más bajo que la parcela.
El agua arrastra tierra y material, debilitando el camino y generando baches, roderas y canales de escorrentía.
🚜 2. Labores previas, tierra suelta y conservación de cauces
En los meses previos a la campaña, algunas parcelas se labran para preparar la cosecha. Si no hay cubierta vegetal, la tierra queda suelta y se mueve fácilmente hacia los caminos durante las lluvias.
Además, incluso cuando no llueve, el tapamiento y cegamiento de gavias, desagües, cunetas o cauces naturales por tierras arrastradas, sedimentos o lagunas aumenta la acumulación de agua y el riesgo de deterioro.
No se trata de impedir el laboreo, sino de planificarlo pensando en la conservación del camino y sus sistemas de drenaje.
⚖️ 3. Recolección, maquinaria pesada y espacio suficiente
Durante la campaña, las máquinas recolectoras, tractores, cubas y camiones transportan miles de kilos de aceituna. Sobre terreno húmedo o embarrado, este peso puede hundir el camino, dejando roderas profundas y canales de agua.
En algunas parcelas, no había otra forma de recoger la aceituna que usar parcialmente el camino público. Esta situación es temporal y excepcional, y no supone un incumplimiento, sino una consecuencia de la coincidencia de lluvias y campaña.
Además, en las puntas de las parcelas, antes de llegar al camino, a veces es preferible dejar dos olivos menos que tenerlos, porque esto:
Facilita la maniobra de la maquinaria.
Evita daños en el camino.
Beneficia tanto al agricultor como al buen estado de la vía pública.
↔️ 4. Distancias y prevención
La normativa municipal establece una distancia mínima de cinco metros desde el eje del camino hasta la plantación. La experiencia demuestra que dejar al menos ocho metros dentro de la parcela permite maniobrar con seguridad y protege el firme del camino.
Con pequeños ajustes en la distribución de la parcela y reservando espacio extra en las puntas, se facilita la recolección y se conserva la vía pública para todos.
🤝 5. Beneficio para todos
Cuidar los caminos rurales no significa limitar la actividad agrícola ni el transporte necesario. Se trata de prevenir daños y mantener la infraestructura para que todos puedan trabajar y circular con seguridad.
Cuando los caminos se deterioran:
Los agricultores encuentran más dificultades para maniobrar.
Los vecinos y servicios públicos se ven afectados.
El Ayuntamiento debe destinar recursos adicionales para repararlos.
La clave está en coordinación, prevención y responsabilidad compartida.
✅ Recomendaciones prácticas
Mantener cubiertas vegetales siempre que sea posible.
Evitar labrar excesivamente las calles del olivar antes de lluvias intensas.
Dejar espacio suficiente dentro de la parcela y en las puntas para que la maquinaria gire y trabaje sin invadir el camino.
Revisar y mantener gavias, cunetas, desagües y cauces naturales para evitar tapamientos y acumulación de agua.
Coordinar los usos del camino teniendo en cuenta tránsito de camiones y vehículos pesados.
Respetar el camino como infraestructura común y de uso público.
Cuidando los caminos, cuidamos el campo, la producción y nuestro patrimonio común.