03/06/2026
Y es así....
Hay un momento en que la mochila pesa igual…
pero tú ya no eres la misma persona que aceptó cargarla.
Hay un cansancio raro.
No el de trabajar mucho.
No el de dormir poco.
El de cargar cosas que ya ni siquiera sabes si siguen siendo tuyas.
Durante años llevé una mochila llena de responsabilidades, expectativas y compromisos que nunca me detuve a revisar.
Algunas cosas eran mías.
Otras no.
Pero como llevaban tanto tiempo sobre mis hombros, terminé creyendo que todas me pertenecían.
Y durante mucho tiempo ni siquiera lo vi.
Porque hay cargas que un día fueron amor.
O lealtad.
O necesidad.
Y eso funciona...
hasta que deja de funcionar.
Hasta que un día te preguntas lo que incomoda:
¿De verdad elegí llevar todo esto?
Y no aparece alivio.
Aparece culpa.
Porque llevas tanto tiempo sosteniéndolo que soltarlo parece una traición.
Como si estuvieras fallándole a alguien.
Aunque ya ni recuerdes cuándo hiciste esa promesa.
Pero no todo lo que pesa es tu responsabilidad.
Y no todo lo que esperan de ti tiene que seguir siendo tu carga.
A veces el primer paso no es soltar.
Es darte cuenta de que la mochila existe.
Porque cuando por fin la ves, algo cambia.
No desaparece el peso.
Pero deja de confundirse con quién eres.
¿Qué llevas tanto tiempo sosteniendo...
que ya ni recuerdas cuándo empezó a pesarte?
— Jose Luis