28/05/2026
Empieza el calor asfixiante y que mejor para refrescarse que los polos FLAX.
Nacieron en Talarrubias, Badajoz, en plena Siberia Extremeña, donde una familia comenzó vendiendo polos de hielo caseros puerta a puerta para combatir los veranos de 40 grados. De aquella fábrica de hielo familiar surgió en 1973 Burmar Flax, una empresa que acabaría llevando sus polos de bolsa a quioscos, tiendas y congeladores de toda España.
Baratos, refrescantes y con sabores como fresa, limón, naranja, lima o cola, los Flax costaban apenas cinco pesetas y se convirtieron en todo un símbolo del verano español. Su imagen inspirada en Flash Gordon y su recordado eslogan “Burmar Flax, sabores de otra galaxia” los hicieron aún más populares gracias a la televisión, los cromos y la publicidad infantil.
Lo que empezó con máquinas rudimentarias, goteras de colores y cajas bajadas por una rampa de madera desde un balcón, terminó convirtiéndose en una empresa capaz de fabricar más de 100 millones de golosinas al año y vender en España, Europa, el norte de África y Canadá.
Un pequeño polo de bolsa que sabía a verano, a recreo, a quiosco de barrio y a infancia.