03/06/2026
Una familia argentina decide adoptar a 4 niños con discapacidad: "Ojalá cada vez más personas puedan mirar la adopción sin miedo".
Lorena es la 'mamá leona' que ha tomado la valiente decisión de adoptar a cuatro hermanos con discapacidad. Se trata de Luciano, Ian, Sebastián y Maxi, que ahora cuentan con un hogar seguro y lleno de amor.
Para la mayoría de personas puede resultar impactante la adopción de cuatro hijos con discapacidad. Sin embargo, la decisión de Lorena siempre ha estado respaldada por su propio convencimiento de que "todos los niños merecen ser cuidados, respetados y amados".
Junto a su pareja y sus cuatro hijos, forman una familia. Todos ellos comparten la misión de "derribar los mitos y prejuicios que aún rodean la adopción de niños con discapacidad", tal y como explica Lorena.
Esta mamá argentina busca cambiar la mirada sobre la discapacidad y crear conciencia sobre la adopción, superando miedos y estigmas sociales que aún siguen muy presentes. Lorena actúa guiada por el pensamiento de que la adopción es "abrazar una historia y respetar una identidad".
La historia de Lorena requiere cierto ejercicio de comprensión que, rápidamente, se torna en una sincera admiración hacia la familia que ha decidido formar, adoptando a cuatro menores con discapacidad y neurodivergencia.
En relación a su historia y a su familia, Lorena confiesa que "la adopción no es buscar el ‘hijo perfecto‘, sino ser la familia perfecta para quien más lo necesita". Además, también desea acabar con el mito de que "adoptar un niño con discapacidad es un reto imposible".
Por tanto, esta familia de Argentina que ha decidido dar este gran paso, entiende que la discapacidad es sólo una característica, "no la identidad del niño". En consecuencia, aseveran que "el amor, la paciencia y el apoyo adecuado transforman los desafíos en aprendizajes compartidos".
Ante la expectación que ha generado este caso, Lorena ha indicado que los niños con discapacidad enseñan a "valorar cada pequeño logro y a mirar el mundo con más empatía". La madre de estos cuatro menores adoptados quiere hacer ver que la felicidad no depende de la ‘normalidad’, sino del vínculo entre las personas.