16/09/2026
Cuenta la tradición que, hace muchos siglos, un pastor de Fuentidueña de Tajo, encontró entre las atochas una pequeña imagen. La llevó consigo, pero al día siguiente había desaparecido… y volvió a encontrarla en el mismo lugar. El hecho se repitió varias veces, hasta que el pueblo entendió que aquella imagen quería permanecer allí. Así nació, según la leyenda, la devoción a Nuestra Señora de Alarilla.
Pero si hay una tradición que hace única a las fiestas de la Virgen de Alarilla es su Embarcación por el río Tajo.
En 1866, tras la destrucción del puente durante la huida del general Prim, los vecinos tuvieron que utilizar una barca de maroma para cruzar el río. Aquella circunstancia histórica quedó unida para siempre a la devoción popular y dio fuerza a una tradición que continúa más de 150 años después.
Cada septiembre, Fuentidueña vuelve a encontrarse con su Patrona. La romería hasta la ermita, las antorchas, los cantos, la pólvora y, finalmente, la imagen de la Virgen descendiendo iluminada por las aguas del Tajo convierten la noche en un momento difícil de explicar con palabras.
La Embarcación de la Virgen de Alarilla no es solamente una fiesta. Es memoria, devoción, identidad y una tradición transmitida de generación en generación. Un patrimonio vivo que pertenece a todo un pueblo y que en 2022 fue declarado Bien de Interés Cultural de la Comunidad de Madrid, en la categoría de Hecho Cultural.
Fotografías: Miguel Angel Fernández