28/04/2026
Tras una temporada fuera de Madrid, alejado de las salas y echando de menos en la distancia la siempre intensa escena madrileña, volvía a la actividad el pasado sábado 25 de abril con una inmensa sonrisa, y una mochila cargada de cámaras, objetivos, y sobre todo… ilusión.
Ilusión por conocer y estrenar el nuevo Café Central en su nueva etapa en el Ateneo; e ilusión también por escuchar y conocer en directo la música de Yuley Díaz (La Habana, 1984), pianista a la que veníamos siguiendo la pista desde hace tiempo con interés y expectativas, a las que respondió con creces.
Desde los primeros compases de la noche, sola ante el piano, con un medley en el que se mezclaban las melodías de temas como “Over the rainbow” o “Some my prince Will come”, supimos que la noche iba a ser una celebración. Celebración de la música en directo, de los sueños, de la alegría de vivir, sobre todo, de hacerlo de manera compartida, y en familia. La noche fue un homenaje a los lazos artísticos y pianísticos de la familia: el apellido Valdés por parte de madre (nieta de Bebo, sobrina de Chucho y Miriam -la mujer por la que es pianista- y prima de Cucurucho), y el Díaz por la rama paterna, también estirpe de pianistas y compositores.
Casi nada. Acompañaron incluso sobre el escenario la cálida voz de su prima, y las simpatiquísimas presentaciones de su padre.
Acompañada del bajo de Yelsy Heredia y la percusión de Inor Sotolongo, su contagiosa sonrisa y su música, plagada de sabor y ritmos latinos, y con perceptibles posos de su también intensa formación clásica; alegraron con seguridad la noche a los que se acercaron a la sala. Den una oportunidad a su música, y acercaros a su directo; nos lo agradeceréis.
Y uno… feliz, por la vuelta a las salas. Y feliz por ver cómo el Café Central, y la música en directo, resisten, ante todo, y ante todos. Larga vida al nuevo Café Central Ateneo. Esta es la primera noche de muchas. Y aquí os lo contaremos.
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