27/08/2026
El encuentro de Odiseo y los Lestrigones
Odiseo y sus hombres llegaron a la tierra de los lestrigones después de haber atravesado numerosos peligros durante su largo regreso hacia Ítaca. Al entrar en el puerto de Telépilo, encontraron una bahía rodeada por enormes acantilados, cuya disposición parecía perfecta para proteger las naves de los vientos. Sin embargo, aquel lugar escondía un peligro terrible que los viajeros todavía desconocían.
Odiseo decidió mantener su propia nave fuera del puerto, mientras las demás embarcaciones entraban confiadas en aquella bahía. Sus hombres desembarcaron y encontraron a una joven que les indicó dónde vivía el rey de los lestrigones, Antífates. Cuando llegaron al palacio, la esposa del rey apareció ante ellos con una apariencia gigantesca y aterradora, y llamó a su esposo. Antífates contempló a los extranjeros y, en lugar de recibirlos como huéspedes, atacó a uno de los compañeros de Odiseo.
El rey lanzó entonces un grito que convocó a los demás lestrigones, seres de fuerza descomunal y aspecto monstruoso. Desde lo alto de los acantilados comenzaron a arrojar enormes piedras contra las naves griegas, destrozándolas y hundiéndolas una tras otra. Los gigantes atravesaban a los hombres con sus lanzas y se alimentaban de ellos, convirtiendo el tranquilo puerto en una escena de horror y destrucción.
Odiseo comprendió inmediatamente que no podía enfrentarse a aquella multitud de gigantes y ordenó cortar las amarras de su nave. Su embarcación logró escapar hacia el mar abierto, mientras las demás quedaron destruidas junto con sus tripulaciones. De toda la flota que había partido con él, únicamente sobrevivió la nave de Odiseo. Aquel encuentro con los lestrigones se convirtió así en una de las mayores tragedias de su viaje y dejó al héroe prácticamente solo ante los peligros que todavía le aguardaban.