30/06/2026
Un solo mensaje con información falsa sobre vacunas —aunque dure apenas unos segundos en pantalla— puede cambiar la intención de vacunarse de una persona, incluso si ya se vacunó antes.
Con ese punto de partida, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha publicado una guía dirigida a periodistas con recomendaciones concretas para cubrir la vacunación sin terminar, sin querer, amplificando la desinformación.
Algunos de los puntos claves que comparto:
→ La objetividad no es "dar las dos versiones". Cuando existe consenso científico claro —como ocurre con la seguridad de las vacunas—, dedicar el mismo espacio a la postura sin evidencia no es imparcialidad: es inclinar la balanza. La guía propone trabajar con el "peso de la evidencia": ponderar cada argumento según las pruebas que lo respaldan.
→ Visibilizar una opinión sin contexto puede sugerir que existe un debate científico donde, en realidad, hay consenso.
→ Si se desmiente un bulo, basta con mencionarlo una vez y calificarlo con claridad como falso. Repetirlo ayuda, paradójicamente, a que se fije en la memoria del público.
→ Un titular sensacionalista —un caso aislado y grave presentado sin contexto— puede distorsionar por completo la percepción del riesgo real de no vacunarse.
→ Antes de dar espacio a una opinión contraria a la vacunación, vale la pena preguntar si tiene algún interés económico en sembrar dudas: la reticencia a la vacunación mueve un negocio millonario.
→ Diversificar fuentes (personal médico, científicos, grupos de pacientes) y colaborar entre medios para verificar datos en lugar de duplicar esfuerzos.
Es una guía breve, pero con herramientas muy aplicables, no solo para periodistas: también para quienes trabajamos en comunicación científica y divulgación en salud.
Guía completa: "Cómo luchar contra la información falsa sobre las vacunas: consejos para periodistas" (OPS, 2025), disponible en paho.org.
https://www.paho.org/en/documents/combating-false-information-vaccines-tips-journalists