10/09/2026
Un centenar de peregrinos de la Fraternidad San Pío X llegaron a Asís tras kilómetros de caminata rezando el rosario y cantando el Credo en latín. Y encontraron las puertas de la Basílica de San Francisco cerradas para su peregrinación organizada. Famílias, jóvenes y religiosas tuvieron que rezar el Padre Nuestro en la plaza exterior, ante el portón que no pudieron cruzar como grupo.
Los franciscanos del Sacro Convento explicaron la razón con precisión canónica: en la Basílica solo se admiten actos litúrgicos y oraciones públicas de fieles "en plena comunión con el Romano Pontífice". Tras las ordenaciones episcopales ilegítimas de Écône y la excomunión posterior, la FSSPX no cumple ese requisito.
El portavoz lefebvriano intentó convertirlo en una paradoja: Asís acoge el diálogo con "todos los falsos cultos" — así llamó a otras religiones — pero rechaza a los católicos tradicionistas. Los franciscanos lo desmontaron: el encuentro del 27 de octubre tampoco permitirá oración pública de "personas de fe no cristiana" en las iglesias. Lo que sí habrá son encuentros ecuménicos entre cristianos, a los que los lefebvrianos no pueden participar precisamente por su situación canónica.
El episodio es uno de los efectos más visibles y simbólicos del cisma consumado en julio.
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