16/06/2026
Gracias, Gabriela, por tanto cariño:
https://www.diariodeavila.es/opinion/z94fac0fb-3cca-409b-9986118472075172/202606/veinte-anos-no-es-nada
Se cumplen ahora veinte años desde aquel feliz día en que dos abulenses letraheridos, padre e hija, iniciaban una aventura editorial independiente, portando unas alforjas para el viaje repletas de ilusión, talento y entusiasmo. Eran Luis García Arés, magnífico poeta, bibliófilo y ser humano dotado de una bonhomía cuya fama le ha sobrevivido; y su hija Alicia García Muñoz, que aportaba el empuje de su juventud y su cualidad de lectora pertinaz y vocacional, y que acabaría adoptando el apellido Arés como seña identitaria. El nombre del proyecto, que trasluce la humildad del verdadero intelectual, fue Cuadernos del Laberinto, buscando huir de la denominación «libro» que, en aquel entonces, con todo por demostrar aún, a sus fundadores les sonaba pretencioso.
Dos décadas de andadura en Madrid, en las que el catálogo ha ido engrosándose hasta superar los 400 títulos, ha logrado granjearles un sólido prestigio, y armados de valía en estado puro sobrevivieron a una singladura sobre la que se cernían numerosos peligros, igual que todo explorador a islas ignotas que se precie. La época en la que la emprendieron fue de convulsas transformaciones de raíz, como la digitalización, con el temor a la desaparición del libro físico tradicional y a la piratería; el advenimiento de la Inteligencia Artificial, con sus posibilidades y sus riesgos; o la absorción de las pequeñas empresas editoras por las grandes multinacionales. Pero, asidos al mástil de ese barquito de papel, fueron sorteando galernas y escollos, prestando oídos sordos a los cantos de las sirenas, y firme su mirada en la Estrella Polar mientras seguían su rumbo sin naufragar, cada vez más curtidos en su tarea, cada vez más enamorados de la mar.