05/08/2020
Gordon Murray lo ha vuelto a hacer: sacarse de la chistera el sucesor del mítico superdeportivo McLaren F1 de los años 80. El que fuera ingeniero de Fórmula 1 durante cuatro lustros no solo hizo monoplazas ganadores, sino que siempre ha soñado con hacer el mejor supercoche de calle. Equiparable por ingenio a Adrian Newey, ha sacado de su tablero de dibujo el GMA (Gordon Murray Automotive) T.50, que como el McLaren F1 se caracteriza por ser un triplaza con puertas de apertura “tipo compás”. Solo se van a fabricar 100 unidades, que empezarán a entregarse en 2022, y con un precio, sin impuestos, de 2,6 millones de euros.
Pero lo más significativo de este compacto GT, apenas mide 4,40 metros de longitud es que su chasis, para el que se ha recurrido prioritariamente al aluminio, es ligerísimo. Y si lo vestimos, el peso total no llega a los 1.000 kilos. Es la mitad del milagro de una relación peso/potencia sorprendente. La otra mitad la compone el grupo propulsor: un V12 atmosférico firmado por Cosworth, especialista en motores de F1 desde los años 70, y una caja de cambios manual de la que se dice es la más ligera del mundo, para la que Murray ha recurrido a la firma X-Trac. Con 664 caballos, la relación kgs/CV es de solo 1,47, pero lo más singular es que este V-12 es capaz de girar a 12.000 vueltas para dar su máxima potencia, una cifra antaño solo reservada a motores de Fórmula1.
Eso sí, no podemos esperar ningún elemento superfluo o de confort. No tiene ni servodirección, ni sistema de infoentretenimiento; solo enlace para el móvil. Y curiosamente, no hace gala de espectaculares aditamentos alerones, basa la carga aerodinámica en un extractor de aire, elemento que ya utilizó en el Brabham BT46 de F-1 que solo condujo Lauda en el GP de Suecia de 1978. Por razones de seguridad según la FIA, fue excluido de las siguientes carreras. En este caso, tiene seis modos de funcionamiento que se conjugan con la posición de los “spoilers” y el difusor Venturi de la parte posterior de los bajos del coche.