23/05/2026
Presentación
FREUD Y LACAN – hablados- 6 y 7
Por Amelia Díez Cuesta
En 1981 se funda la Escuela de Poesía y Psicoanálisis Grupo Cero, bajo el lema: Madrid debe leer a Freud. Un decir que indica que la lectura de la obra de Sigmund Freud será su fundamento, lo cual define a esta Escuela como freudiana. Lacan había pedido un retorno a la lectura de Freud y bajo esa consigna se incluyen los aportes que Lacan hace a la transmisión. Lectura como producción, una lectura que solo mediante la escritura será posible dar cuenta de ella, cuestión que diferencia la lectura ingenua o ideológica, la lectura epistemológica o modo de producción de los pensamientos, que dejará de ser evolutivo, cesará de buscar un origen donde todo comienza para considerar un punto de no retorno, un punto de ruptura epistemológica donde se produce su comienzo como ciencia, a partir del cual se puede iniciar una lectura científica que seguirá las tesis y articulará conceptos, sin que falte la lectura poética, donde la poesía pasará a ser instrumento de conocimiento, será ella misma una forma de leer.
Esta Escuela se materializa con esta lectura como producción escrita, la lectura hecha por Miguel Oscar Menassa, cuya muestra son la serie, la seriedad de estos 7 tomos, siete libros, de los cuales hoy presentamos Freud y Lacan –hablados- 6 y 7. Lectura que forma parte de la formación permanente del psicoanalista y poeta M.O. Menassa, y la formación de aquellos que participaron en esa formación y dan cuenta de ello mediante la escritura de su propia lectura, mostrando cómo conciben la transmisión. Estudiar a Menassa, estudiar cómo estudiaba Menassa fue, es y será parte de la formación de los psicoanalistas. Leer y dejarse leer, ser otro en cada lectura, ir aprendiendo que leer es un trabajo, para que cada lectura sea una nueva lectura.
La práctica teórica y la práctica clínica son elementos imprescindibles en la formación de los psicoanalistas, y esta Escuela indica que la práctica clínica sin práctica teórica es ideológica, por eso la escritura será condición de existencia, algo que se muestra en cada uno de estos libros –hablados-. Los escritos y los seminarios se diferencian, unos van de la escritura al habla y otros del habla a la escritura.
Que Menassa además sea poeta, sea un escritor, marca la diferencia, permite que la fundación de esta Escuela sea un paso en la historia del Psicoanálisis. Freud recibió el Premio Goethe, fue reconocido como escritor, la escritura es base material del Psicoanálisis, por eso Freud pertenece a la historia de las ciencias y Menassa habiendo sido dos veces candidato al Premio Nobel de Literatura, 2010 y 2023, es reconocido como escritor, pertenece a la historia del Psicoanálisis, lo cual se muestra en la materialidad de su escritura.
En todas sus producciones: poesía, novelas, ensayos, revistas, canciones, entrevistas, cine, pintura, etc… deja ver en vivo y en directo los procesos de producción y de creación, teniendo en cuenta la transmisión del psicoanálisis y el psicoanálisis de la transmisión, siempre generoso con los humanos actuales y los futuros, mostrando y demostrado sus aportes al Psicoanálisis. Situando la vanidad en el trabajo del proceso más que en los resultados.
Estos libros muestran el proceso de su formación, de cómo ha sido transmitido, cómo se ha transformado en la lectura, cómo pone en acto su máquina de leer, no sólo cuando genera seminarios, revistas de poesía y de psicoanálisis, libros, etc., sino cuando presta su escucha hablando o su habla escuchando.
Una serie de libros que abre puertas que antes no existían, para entrar a la teoría y a la práctica psicoanalítica, un instrumento de lectura para entrar a la obra de Freud y también para acercarse a la lectura de la obra de Lacan, para sostenerse en un pensamiento que se sostiene en el abismo, que nace cada vez que sea necesario, posible y contingente, en ese imposible e inaccesible sistema inconsciente que hace nacer un sujeto habitante del lenguaje, de la letra imborrable del deseo inconsciente y cuya función de la palabra articula ese imposible sin que deje de ser no articulable, sin que deje de ser un real imposible ante el que solo queda la posibilidad de construir, la posibilidad de la interpretación construcción, donde los hechos son transformados en palabras, ordenados en una relación social y son ahora herramientas para leer, para la construcción de nuevos modelos ideológicos, nuevas maneras de vivir.
Miguel Oscar Menassa trabaja su práctica teórica, su escritura como base material y su práctica clínica dentro de los límites del campo freudiano, transformando con la lectura científica y la lectura poética, todo lo que toca, como el psicoanálisis ha tocado, con una nueva manera de pensar el pensamiento, toda realidad humana, física, psíquica y social, no dejándose llevar por las denominaciones ideológicas acerca de cualquier cuestión sino transformando y transformándose en su lectura. Sabiendo que la poesía es un instrumento de conocimiento y es la lectura misma.
Era necesario un poeta para dar nombre a las palabras, para generar lo nuevo, porque la palabra no es un simple nombrar lo que nombra, sino que nombrando genera lo que nombra.
Se trata de una escritura que abre nuevas dimensiones de la obra que lleva el nombre de Freud, abriendo puertas por primera vez y para siempre, haciendo que los conceptos no queden atrapados en la inalterabilidad de las definiciones, y no solo los conceptos psicoanalíticos sino cualquier concepto científico, cualquier manera de concebir lo que siempre será inconcebible, pues sabemos desde Gödel que lo indemostrable es una condición de la cientificidad, que lo innombrable es el nombre de lo que funda lo posible de ser nombrado.
Una escritura con deseo, una escritura que hace que el psicoanálisis toque la vida cotidiana, el discurso concreto, las necesidades amorosas, las tendencias científicas, artísticas, sexuales, que hace que se transforme en su lectura la moral sexual cultural y los instrumentos de trabajo para pensar la salud y la enfermedad, etc.
Se trata de una escritura que transforma lo que lee para que lo que es sea, y no para que sea lo que la ideología dice que es.
Leer a Menassa hace que cada lector alcance su lugar como lector, no forma lectores, sino que enseña que leer es un trabajo, produciendo en cada lectura un lector diferente.
De manera sencilla presenta conceptos de alta complejidad, como “el concepto de inconsciente que nos permite observar que aquello que determina los procesos en las personas normales, son las mismas fantasías inconscientes que producen las enfermedades. El concepto inconsciente hace entrar un movimiento dialéctico tal, que ciertos límites de cantidad se transforman en otra cualidad.”
“La ideología no solo es inconsciente, sino que es casi invencible.” Nos enseña que no basta con haber tenido una buena educación, ni con vivir una sociedad moralmente permisiva, porque nuestro imaginario está formado por los modelos ideológicos.
Habitar el imaginario universal que la poesía nos propone y el imaginario restringido por los límites de cada ciencia, permite pensar que la escucha psicoanalítica sea poética, es decir desde el imaginario universal, y la interpretación sea psicoanalítica.
No estamos alienados al trabajo sino a la vida que hemos construido con el producto de nuestro trabajo, por eso cuando gozamos de vivir gozamos de trabajar, y cuando no encontramos goce en nuestro trabajo indica que no sabemos g***r de nuestra vida.
En la escritura de Menassa encontramos aportes a la teoría y a la práctica psicoanalítica, debido a esa conjunción de Poesía Y Psicoanálisis, incluyendo un nuevo concepto de alienación. Concepto que Hegel lo piensa como ponerse fuera de sí, Marx como que hay un burgués en el interior del proletario que trabaja contra sí mismo, y permite pensar la locura diferente a ponerse fuera de sí, sino que algo en su interior trabaja en contra de sí mismo.
Hegel piensa que” hay que devolverle al proletariado lo que le ha sido quitado, con lo cual lo que se le devolvería al proletariado sería la sociedad burguesa que es lo que está fuera de él.
Para Marx, la alienación es algo que no es del sujeto, que trabaja con la energía del sujeto para otros. Un concepto de alienación que ni siquiera tienen en cuenta los marxistas.
Marx fue el primero en pensar el síntoma, como algo que no anda en lo real, que no anda en la sociedad, mientras el psicoanálisis piensa el síntoma como algo singular, algo diferente para cada sujeto. “El concepto de alienación de Marx sirve para pensar que la locura sería cuando la realidad invade el mundo psíquico, y la desalienación, la curación, sería quitarle al sujeto aquello que está dentro de él, que trabaja con sus energías para otro. En el caso del proletariado, la burguesía. Y en el caso del loco, la madre fálica.”
Marx estudia un sujeto político-económico. Para que sea un sujeto social tiene que haberse constituido sujeto psíquico. Marx estudia la inscripción particular en determinada estructura económica, el capitalismo, sujeto de clase que nada tiene que ver con el sujeto social, sujeto a las relaciones de producción. Antes de poder ser parte de las relaciones de producción tiene que haber fundado su aparato psíquico, su ser social, y el ser social lo dan las relaciones intersubjetivas, la constitución del superyó.
Según cómo se piense la teoría así se piensa la práctica clínica, por eso que era necesario que un psicoanalista que incluyera el imaginario universal de la poesía y la práctica teórica en la clínica psicoanalítica que se había desviado hasta el extremo de no leer a Freud y olvidar la práctica teórica como una de las condiciones de la formación de los psicoanalistas. Lacan mismo fue expulsado de la Internacional, una expulsión semejante a una excomunión mayor, según sus propias palabras, por pedir un retorno a Freud, en definitiva, por leer a Freud.
En La Escuela de Poesía y Psicoanálisis la escritura para dar cuenta de la formación, la práctica teórica, es un requisito fundamental.
Gracias Menassa por haber hecho de un nombre propio el nombre de una obra.