19/03/2026
Ante una situación estresante el cuerpo responde como forma de defensa. Sin embargo, a veces la respuesta es biológicamente sobrevalorada y se produce una reacción excesiva ante la situación, lo que dificulta nuestra flexibilidad emocional y cognitiva.
Una de las formas de estimar el impacto de una situación estresante sobre nuestro cuerpo es mediante la pupilometría, que mide la rápida dilatación de la pupila de los ojos ante el estrés. Los músculos que controlan el tamaño de las pupilas están relacionados con la actividad de las áreas cerebrales más involucradas en la emoción.
Un artículo publicado en el año 2019 por la universidad de Utah (EEUU) midió el efecto que tendría recibir cariño ante una situación estresante. Para ello se midió la respuesta de la pupila de los voluntarios cuando estaban estresados y se comparó con la respuesta cuando estaban de la mano de sus parejas. Sus resultados mostraban que aquellos que recibían la muestra de apoyo tenían una mejor habituación al estrés y una menor reactividad.
Este artículo mostraba que la velocidad de amortiguación del estrés es mayor cuando nos sentimos apoyados. Según los autores “dar la mano” es también una herramienta de cuidado de la salud mental en hospitales, escuelas, centros de trabajo o en casa.
Dame la mano al atardecer,
Cuando la luz del día se apaga y la oscuridad hace deslizar su constelación de estrellas.
Mantenla apretada cuando no pueda vivir este mundo imperfecto.
Dame la mano. Llévame donde el tiempo no existe.
Mantenla apretada en el difícil vivir.
Dame la mano. En los días en que me siento desorientado.
Cántame la canción de las estrellas, dulce cántico de voces se respira
Sostén mi mano, y sostenla fuerte antes de que el insolente destino pueda llevarme lejos de ti.
Dame la mano y no me dejes ir.
Nunca
Hermann Hesse
(Poesía traducida de la página de la Galeria Uffizi)