31/12/2020
Este año he sido mi mejor amiga.
Pasando tanto tiempo a solas, conseguí quererme un poco más.
Mi corazón estos meses ha estado más triste de lo que me gustaría reconocer y la ilusión se escondió en un cajón de esos que nunca abres.
Cuando no tenía a nadie más cerca, tuve que convertirme en mi propio apoyo.
Me he querido y he sabido darme tiempo. Abracé mis miedos y me levanté cuando no tenía muchas ganas de hacerlo. He hecho muchos planes conmigo, maratones de netflix, paseos, escribir o soñar despierta. Me he consentido escuchar a Taylor Swift tantas veces como quisiese, supe reír de cosas no tan divertidas y llorar sin sentirme culpable.
Me dije que pasar horas haciendo aquello que me gustaba no era una pérdida de tiempo y me lo recordé cuando quise dejar de hacerlo. Intenté frenar mis pensamientos comparándome con los demás y centrarme en mi propia historia. He sido mi abrazo más cálido muchas veces, la que me sacaba a bailar, la que se preparaba su plato favorito, la que con su sombra tenía suficiente.
Y yo, que siempre he necesitado a alguien cerca, de repente preferí guárdame las cosas y hablarlas conmigo, porque ya sé tener una conversación agradable conmigo, puedo llevarme a ver atardeceres increíbles y ahora solo espero ver mi amanecer.
Este año he sido mi mejor amiga. Y no podía pedir mejor compañía. ✨