04/06/2026
«Yo sé los lugares exactos en los que pondría un ramo por todas mis muertes. Por todas las veces en las que dejé de respirar. En los pies de Peñalaza dejaría uno chiquitín de margaritas silvestres. Son una flor primitiva, infantil, inocente. Como una guajina que descubre a los pies de una montaña que su comunidad está fundada sobre la guerra y la sangre, sobre la muerte y la crueldad insoportable, y aprende a vivir con ello.
En el Jose Alfredo dejaría uno de cardos borriqueros. Sus pinchos bajo la flor morada, la puñalada que no ves venir. El momento en el que una joven se da cuenta de que, bajo los momentos de aparente belleza, se encuentra siempre un pinchazo dolorosísimo.
En el somier ataría otro ramo. Un ramo de rosas rojas, todas con un fragante olor. Un olor que primero evoca al del amor pero con el paso de los días, marchitándose las flores, torna en el de la putrefacción de la rabia y la sed de venganza».
Tremenda, Raquel Presumido. 🥀🥀
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