22/06/2026
España: el Gobierno estudia imponer gastos de envío fijos a la venta de libros por Internet.
El Gobierno social-comunista español estudia imponer gastos de envío mínimos en la compra online de libros para reducir la aparente ventaja competitiva de las grandes plataformas (como Amazon) frente a las librerías independientes, ignorando que el 70% de los productos comercializados en la plataforma son vendidos por esas mismas librerías independientes, de ahí el nombre de marketplace para referirse a este tipo de plataformas. Es decir, que este Gobierno, caracterizado por su analfabetismo en materia económica, pretende fijar un costo mínimo de compra en Internet para que Amazon no cuente con la ventaja de poder ofrecer los envíos del pequeño comerciante gratis, perjudicando sin saberlo a quien vende en Amazon. La medida, adelantada por el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, durante la jornada de Sant Jordi, no tiene todavía texto ni calendario: por ahora es una dirección política, basada en el intervencionismo que caracteriza al socialismo y que termina siempre dañando a la economía. Pero el hecho de que se enuncie en ese contexto (con una referencia explícita a Francia como precedente) le da un peso que va más allá de la declaración de intención.
El modelo que España mira, para dinamitar también el comercio electrónico, está en vigor desde octubre de 2023. Un decreto francés estableció un mínimo de 3 € de gastos de envío para pedidos de libros nuevos inferiores a 35 €, con el ingenuo objetivo de nivelar la actividad entre el comercio de proximidad y los gigantes del e-commerce. El Ministerio de Cultura francés evaluó el impacto de la medida en diciembre de 2025 y los resultados son matizados pero no irrelevantes: no se detectó un efecto de contracción del mercado, sino un movimiento de redistribución parcial hacia los canales físicos, es decir, las librerías han reducido sus ventas por internet y el usuario ha perdido parcialmente la comodidad de poder comprar desde casa a un precio competitivo. Un retroceso más en el progreso provocado por los mal llamados progresistas.
El mercado español que recibiría esta medida tiene sus propios números. Ignorando que la librería tradicional también vende en plataformas como Amazon, el Barómetro 2025 documentaría que el canal online se consolida como el segundo más utilizado para la compra, detrás de la librería tradicional, pero con una progresión sostenida. En un contexto de saturación de novedades, las librerías independientes cumplen una función de prescripción que el canal online no replica y que Urtasun invocó explícitamente al defender el valor del asesoramiento y el diálogo con el librero frente a la compra anónima en pantalla. Proteger esos puntos de venta es, para el ministerio, proteger una red de mediación cultural que tal vez el cliente final no aprecie ni quiera.
Lo que queda sin definir es todo lo demás. La pregunta que el Gobierno español todavía no responde es cuánto del modelo francés está dispuesto a adoptar y con qué velocidad morirán las pequeñas librerías cuando disminuya la demanda que ahora atienden por Internet gracias a plataformas marketplace como Amazon..