27/05/2026
Hay juegos que te piden optimizar la partida, prácticamente desde el inicio, Camargue de , en cambio, va cambiando el paisaje que forma el tablero, por lo que cada turno, deberás de pensar muy bien tu acción para puntuar lo máximo posible. Y ahí está gran parte de su encanto.
La sensación recuerda inevitablemente a los clásicos juegos de colocación de losetas, pero con un ritmo mucho más relajado y accesible. Aquí no hace falta darle veinte vueltas a cada jugada: colocas, amplías una región y buscas una buena conexión que te dispare la puntuación.
Las fichas de ayudante también le dan un punto curioso al juego. A veces interesa preparar el terreno para ti… y otras aprovecharte directamente de la jugada de otro jugador para rascar un buen puñado de puntos. Tiene ese pequeño toque oportunista que hace que estés pendiente de todo lo que pasa en la mesa.
Visualmente funciona muy bien. Conforme avanza la partida, el mapa va quedando precioso sobre la mesa, con todos los caminos cruzándose y las regiones creciendo de forma orgánica. Un juego tranquilo, agradable y perfecto para quienes disfrutan simplemente construyendo algo bonito mientras juegan.
🛍️ ¿Donde comprar? 🛍️
🏷️