05/01/2026
Hoy, cumple años una mujer digna de admiración, os recomiendo que os sentéis a leer y admirar la gran historia de vida de esta señora, hoy le damos un beso y un abrazo a Doña 𝗙𝗲𝗹𝗶𝗰𝗶𝘁𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗔𝘀𝗲𝗻𝘀𝗶𝗼 𝗔𝗿𝗮𝗴𝗼́𝗻, nacida en Villar del Pedroso, provincia de Cáceres, el día 5 de enero de 1925. Vive en su localidad natal donde ha cumplido ¡¡¡𝟭𝟬𝟭 𝗮𝗻̃𝗼𝘀!!!
Coincidiendo con la mágica noche de Reyes. Mientras ella llegaba al mundo, su padre, Julio, se encontraba celebrando con unos amigos en el bar del tío Fabián. Entre ellos estaba el reconocido pintor Benjamín Palencia, quien pasaba largas temporadas en Villar debido a su amistad con varias familias del pueblo.
Al conocer la noticia del nacimiento, Benjamín Palencia se ofreció generosamente a apadrinar a la niña y a costear los gastos del bautizo, con una única condición: que la pequeña llevara el nombre de Rómula. Sin embargo, su padre se negó rotundamente, argumentando con humor y firmeza que, si le ponía ese nombre a su hija, no le dejarían entrar en casa. Así fue como Felicitación se quedó sin tan ilustre padrino.
Creció en Villar junto a sus hermanas Consuelo y Amelia, en una infancia feliz aunque marcada por tiempos muy difíciles para España, consecuencia de la Guerra Civil. A los once años, se trasladó junto a su padre y una de sus hermanas a la localidad de El Puente del Arzobispo (Toledo), donde unos familiares los acogieron con enorme generosidad, ofreciéndoles techo, comida y trabajo.
Aquella estancia no fue gratuita. Felicitación y su hermana colaboraban en todas las tareas que se les encomendaban. Caminaban hasta Alcolea de Tajo (Toledo) cargadas con cestas llenas de bollos caseros para venderlos, y pese a su corta edad, Felicitación acudía a la desembocadura del río Pedroso a lavar grandes cestas de ropa. Todavía recuerda cómo el frío le dejaba las manos heladas. A pesar del esfuerzo y las dificultades, aquella etapa fue profundamente enriquecedora y marcó su carácter para siempre. Hoy mantiene una excelente relación con los descendientes de aquella familia que tanto les ayudó.
Finalizada la guerra, regresó a Villar del Pedroso, donde transcurrió el resto de su vida. Su juventud fue alegre y plena dentro de las limitaciones de la época, compartida con sus inseparables hermanas y un grupo de amigos. Guarda un recuerdo muy especial de Antonia Jiménez, gran amiga que más tarde emigraría a Cataluña.
Desde joven tuvo una vocación clara: quería ser peluquera titulada. Soñaba con obtener el diploma, pero para ello necesitaba mil pesetas, una cantidad inalcanzable para ella en aquellos años. Aunque no pudo cumplir ese sueño, nunca abandonó su pasión y realizó innumerables trabajos de peluquería: peinó a novias, madrinas, sargentas e incluso reinas de las fiestas, convirtiéndose en una referencia en el pueblo.
En el año 1950 contrajo matrimonio con Ignacio Álvarez, unión que duró toda una vida, hasta el fallecimiento de él en 2015. De este matrimonio nacieron cuatro hijos: José Francisco, Ignacio, Jesús y Pasión. El primogénito vivió tan solo unos días, y Felicitación tuvo que afrontar uno de los dolores más profundos que puede sufrir una madre: verlo morir en sus propios brazos.
A lo largo de su vida fue una mujer inquieta, emprendedora y observadora, siempre dispuesta a aprender de quienes consideraba que tenían más experiencia o conocimientos. Fue profundamente protectora y celosa de su familia, a la vez que solidaria, generosa y servicial con todo el mundo.
Regentó primero una tienda de ultramarinos y, más tarde, una churrería, donde elaboraba unos churros muy apreciados. Aquel establecimiento se convirtió además en un punto de encuentro social, donde vecinos y vecinas de Villar se reunían mientras esperaban su turno, fortaleciendo los lazos del pueblo.
También utilizó su propia casa como pensión, acogiendo a maestros, electricistas y temporeros del campo que pasaban temporadas en la localidad, ofreciéndoles no solo alojamiento, sino también cercanía y afecto.
Destacó especialmente en la cocina y la repostería, y fue experta en la colocación de mantillas, en vestir novias, coser, bordar y hacer ganchillo. Nada parecía resistírsele, aunque siempre manifestó su claro desagrado por los trabajos del campo.
Su canción favorita es “Clavelitos”, y aún hoy, con más de un siglo de vida, se anima a bailar cuando escucha una jota extremeña, prueba de que su espíritu alegre sigue intacto.
El 5 de enero de 2026, Doña Felicitación Asensio Aragón cumplió 101 años, rodeada del cariño de su familia en la misma casa de Villar del Pedroso donde nació. El Ayuntamiento quiso rendirle homenaje entregándole un ramo de flores, y la celebración continuó con una gran tarta y momentos llenos de emoción compartidos con los suyos.
Actualmente tiene tres hijos, seis nietos y cinco bisnietos. Vive junto a su hermana Consuelo, tres años menor que ella, su hija Pasión y su sobrina Estrella, recibiendo unos cuidados que cualquier reina envidiaría: atención, dedicación y, sobre todo, mucho amor.
Mujer valiente, trabajadora y generosa, Doña Felicitación conserva una memoria lúcida y precisa de su vida pasada. Es testimonio vivo de más de un siglo de historia, esfuerzo y humanidad.
𝗨𝗻 𝗲𝗷𝗲𝗺𝗽𝗹𝗼 𝗱𝗲 𝘃𝗶𝗱𝗮.
¡𝗙𝗘𝗟𝗜𝗖𝗜𝗗𝗔𝗗𝗘𝗦 𝗙𝗲𝗹𝗶𝗰𝗶𝘁𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗔𝘀𝗲𝗻𝘀𝗶𝗼 𝗔𝗿𝗮𝗴𝗼́𝗻 𝗮 𝗽𝗼𝗿 𝗹𝗼𝘀 𝟭𝟬𝟮 𝗮𝗻̃𝗼𝘀!