17/09/2026
Poner un límite no siempre se siente bien justo después de ponerlo.
A veces dices «hasta aquí» y, cinco minutos después, empiezas a darle vueltas:
¿Habré sido demasiado dura/o?
¿Se habrá enfadado?
¿Debería haberlo dicho de otra forma?
¿Y si estoy exagerando?
Sobrepensar lo que has dicho no significa que el límite estuviera mal.
A veces simplemente significa que no estás acostumbrada/o a priorizar lo que necesitas sin sentir culpa por ello.
Y sí, poner límites también se aprende.
Si sientes que decir «no» o marcar tus límites te genera culpa, miedo o ansiedad, podemos trabajarlo.
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