07/09/2026
El comercio de proximidad: libertad para competir, razones para resistir
Defender el comercio de proximidad desde una perspectiva liberal no significa combatir las franquicias ni demonizar el comercio electrónico. Significa algo mucho más sencillo: defender una competencia libre en la que también el pequeño comerciante tenga la oportunidad de sobrevivir, innovar y prosperar.
Las franquicias tienen músculo financiero, capacidad de negociación y una marca reconocida. El comercio electrónico aporta comodidad, variedad y precios competitivos. Son realidades de nuestro tiempo y forman parte de la libertad de mercado. Pero el pequeño comercio ofrece algo que difícilmente puede sustituirse por un algoritmo: trato personal, conocimiento del cliente, confianza, proximidad y vida en nuestras calles.
Por eso, el reto no consiste en pedir privilegios ni barreras contra quien compite. Consiste en adaptarse sin renunciar a la identidad, incorporar nuevas tecnologías, mejorar la experiencia del cliente, especializarse y demostrar que comprar cerca también puede ser moderno, competitivo y atractivo.
El comercio de proximidad no debe esperar que nadie le salve. Debe tener libertad para reinventarse. Y las administraciones, desde una posición liberal, deben hacer su parte: menos burocracia, menos cargas innecesarias, impuestos razonables y calles seguras, accesibles y vivas.
Porque cuando desaparece una pequeña tienda no perdemos solamente un negocio. Perdemos una parte de la vida de nuestros barrios.
Ánimo a nuestros comerciantes. Competid, innovad, sed valientes y no os rindáis. El futuro no está reservado a las grandes cadenas ni a las plataformas digitales. También pertenece a quienes conocen a sus clientes por su nombre y cada mañana levantan la persiana con ilusión.
Más libertad, más competencia y más comercio de proximidad. Ese también es un futuro liberal.
José María Mulet Torres
Vocal de Comercio Ejecutiva del PLIE