El mundo necesita una generación de jóvenes santos. Una iniciativa de jóvenes para jóvenes, no solo en edad si no de corazón, que busca incentivar el deseo de la santidad en todos, mostrando la misma como ya nos lo recordaba el Concilio Vaticano II, “la santidad como un llamado universal” y como San Josemaría Escrivá solía decir “la santidad desde la vida cotidiana”. Creemos firmemente que en este
siglo es posible ser joven y santo. El mundo necesita una generación de jóvenes santos, llenos del Espíritu Santo, que sepan trasmitir la alegría del Evangelio, esa misma que solo nace y renace en Jesucristo (EG. 1) atendiendo el llamado del Papa Francisco ser revolucionarios de la fe, en unión a lo que pedía San Juan Pablo II se constructores de la civilización del amor.