
19/08/2025
Cambia el viento y temblamos. Lo malo es que si las llamas no vienen hacia nosotros van hacia otro lado. No se esfuman, no se apagan. Esto no se acaba. De momento.
Cuando la tierra quede en los huesos y sin consuelo, cuando no nos quede ni un triste matojo en todo El Bierzo, entonces sí. Empezarán las promesas de ayudas y cambios, los ‘esto no puede volver a ocurrir’ y las culpas repartidas a medias. Lejos. Lo que se quedará aquí es la pena, agarrada a la tierra y sujetando por la garganta a todo el que se quede a verla.
Como no creemos en las frases motivacionales y nos repatean los ‘saldremos de esta’, diremos que sí, claro, qué puñetero remedio nos queda. Aquí seguiremos.