20/09/2026
EL SILENCIO Y EL DOLOR DE LA AFICIÓN A UN GANADERO DE LEY
Bajo el cielo de Cabanes ya no resuena el eco de los bueyes ni el galope campero, pero la tierra guardará el latido eterno de un hombre que consagró su existencia a la bravura. Germán Vidal Segarra no solo crio toros; moldeó el carácter de una región y custodió el fuego de una estirpe centenaria que desafió al tiempo.
Su nombre queda esculpido en las piedras de la finca El Cortijo y en la memoria de cada calle que vibró con la emoción de sus reses. Que el pasto le sea leve y que el viento de la tarde siga llevando el nombre de Germán Vidal a los horizontes infinitos de la marisma. Descanse en paz, AMIGO guardián de la casta brava.