24/09/2026
Más de 350 kilómetros a pie. Con la mochila, el portátil y 1527 a cuestas.
Estos últimos días hemos hecho el Camino de Santiago saliendo, literalmente, desde casa. Desde 1527 estudio rural, en Sariego, enlazando el Camino del Norte con el Camino Primitivo.
Más de 350 kilómetros caminando. Muchas horas para hablar, pensar, cansarnos, reírnos y mirar las cosas con un poco más de calma.
Porque caminar durante tantos días también te obliga a bajar el ritmo. A entender que no todo tiene que resolverse ya. Que hay caminos que se hacen simplemente avanzando, paso a paso, sin saber muy bien qué vas a encontrar unos kilómetros más adelante.
Y quizá por eso este viaje también tiene bastante que ver con cómo entendemos 1527.
Nos gusta trabajar desde la cercanía. Conocer a la gente que está detrás de cada proyecto. Sentarnos a escuchar. Compartir ideas. Entender por qué alguien abrió un negocio, levantó una asociación, creó una fundación o decidió apostar por quedarse y hacer cosas en su tierra.
Trabajamos codo con codo con negocios, entidades y proyectos con los que muchas veces compartimos algo más que una relación profesional: compartimos ideas, una forma de mirar las cosas y, sobre todo, territorio.
Porque nosotros también somos un negocio local.
1527 nació en la buhardilla de nuestra casa, en un pueblo de Asturias, y seguimos siendo Carlos e Isaac detrás de cada llamada, cada reunión y cada publicación.
No queremos crecer hasta dejar de conocer a nuestros clientes. Ni convertir lo rural en una etiqueta mientras trabajamos como cualquier gran agencia de ciudad.
Para nosotros, lo de "rural" nunca fue una palabra bonita para poner detrás de un nombre. Es el sitio desde el que trabajamos, la gente con la que trabajamos y una forma de entender las relaciones.
Y sí, cuando eres autónomo, desconectar del todo tampoco es tan sencillo.
Entre una etapa y otra aparece algún correo, una llamada, un copy que revisar o el portátil encima de una mesa del albergue.
Pero también hay mucho silencio, conversaciones largas, paisajes nuevos y tiempo para recordar por qué decidimos trabajar de esta manera.
Esta vez cambiamos la buhardilla por caminos y unos cuantos kilómetros en las piernas. Pero 1527 sigue viniendo con nosotros.
Porque, al final, también nosotros estamos haciendo nuestro propio camino.