07/09/2026
EL SUEÑO DE ANÍBAL GONZÁLEZ PARA DAR GLORIA A SEVILLA
Cuando Sevilla se preparaba para mostrar al mundo su grandeza con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929, Aníbal González imaginó una plaza destinada a convertirse en uno de los grandes símbolos de la ciudad: la Plaza de España.
¿Sabías que su forma semielíptica no es casual? Representa, según la interpretación tradicional, el abrazo de España a sus antiguas colonias americanas. El edificio se abre hacia el Guadalquivir, el río que durante siglos fue la gran puerta de Sevilla hacia América.
Pero la Plaza de España también escondía otros planes. Una vez terminada la Exposición Iberoamericana, estaba previsto que el conjunto albergara la Universidad Laboral de Sevilla. Finalmente, aquel proyecto no llegó a materializarse y el edificio terminó siendo ocupado por diferentes organismos oficiales.
Y hay más detalles que merece la pena descubrir.
A lo largo de la plaza se encuentran 48 bancos, decorados con azulejos que representan las provincias españolas. El conjunto convierte el espacio en una auténtica lección de historia y cerámica sevillana.
La obra de Aníbal González impresionó profundamente a quienes tuvieron ocasión de contemplarla. Cuenta la tradición que el rey Alfonso XIII, al verla por primera vez, quedó tan sorprendido por su belleza que exclamó:
««Señores, yo sabía que esto era bonito… Pero no tanto».»
Hoy, casi un siglo después, seguimos caminando por sus galerías, contemplando sus azulejos y fotografiando sus torres.
Y quizá ahí esté el verdadero sueño de Aníbal González: crear una Sevilla capaz de asombrar al mundo y que, casi cien años después, todavía nos siga asombrando a nosotros.