25/09/2026
Hoy vamos con un cuento.
🍀 Las historias de Matilda — La fuente de La Pascualina
Matilda había pasado la mañana jugando cerca de la fuente de La Pascualina.
Unas niñas del pueblo le habían enseñado a jugar a las canicas. Al principio no se le dio demasiado bien y su canica parecía empeñada en ir siempre hacia donde no debía, pero después de unos cuantos intentos consiguió acertar.
Luego sacaron una goma larga. Dos niñas se la colocaron alrededor de los tobillos y el resto comenzó a saltar mientras cantaban una canción que Matilda no había escuchado nunca.
—Me lo enseñó mi madre —le explicó una de ellas.
—A mí también —dijo otra—. Y a mi madre se lo enseñó la suya.
A Matilda aquello le gustó.
Pensó que quizá los juegos también podían heredarse, aunque no cupieran en una caja ni pudieran guardarse en un cajón.
Cuando se cansaron, se sentaron junto a la fuente para tomar el tentempié. Chispas dormitaba a la sombra y Matilda todavía trataba de recordar la canción de la goma cuando una de las niñas le preguntó:
—Matilda, ¿tú sabes por qué esta fuente se llama La Pascualina?
—He oído algo —respondió—. Creo que tiene que ver con Pascuala, la hija pequeña de una marquesa… y con un mantón de Manila.
La niña sonrió.
—Entonces no te la han contado entera.
Matilda guardó inmediatamente lo que le quedaba del bocadillo.
—Cuéntamela.
Y la niña comenzó…
🌿🌿🌿
Hacía muchos, muchos años, en una gran casa a las afueras del pueblo vivía una marquesa con sus hijos.
La más pequeña se llamaba Pascuala.
A Pascuala le gustaba escaparse algunas tardes hasta aquella fuente. Allí se encontraba con Tomás, el hijo del jardinero, un muchacho al que le encantaba dibujar aunque nadie le hubiera enseñado.
Pascuala llevaba a menudo un precioso mantón de Manila que había pertenecido a su madre. Estaba bordado con flores y pájaros de muchos colores, pero entre todos ellos había uno diferente: una pequeña golondrina azul.
Tomás podía pasar horas dibujando aquellas flores mientras Pascuala leía sentada junto a la fuente.
Hasta que un día el padre de Pascuala descubrió sus encuentros.
Decidió que su hija debía marcharse lejos.
Pascuala corrió aquella última tarde hasta la fuente llevando consigo el mantón.
Pero Tomás no llegó.
Esperó.
Esperó hasta que comenzó a oscurecer.
Y antes de regresar a casa dejó el mantón cuidadosamente doblado sobre la piedra de la fuente.
A la mañana siguiente, el mantón había desaparecido.
Pascuala abandonó el pueblo poco después.
Pasaron los años.
Nadie supo qué había ocurrido con el mantón. Tampoco volvieron a ver a Tomás.
Hasta que, mucho tiempo después, unos canteros tuvieron que reparar la vieja fuente.
Al retirar una de sus piedras encontraron algo.
Tallada en la roca, oculta durante todos aquellos años, había una figura diminuta: una golondrina.
Y todavía conservaba, en algunos pequeños surcos de la piedra, restos de un pigmento azul.
Nadie pudo explicar quién la había tallado.
Las mujeres más ancianas del pueblo recordaban haber oído contar a sus propias abuelas que, desde entonces, las muchachas que tenían que marcharse lejos dejaban una flor junto a aquella piedra antes de partir.
Era una manera de pedirle a la vida que algún día las trajera de regreso.
Y con los años, aquella vieja fuente terminó siendo conocida por todos como… La Pascualina.
🌿🌿🌿
La niña terminó de contar la historia.
Matilda permaneció unos segundos en silencio.
Después se levantó y comenzó a recorrer con los dedos las piedras de la fuente.
—¿Qué haces? —preguntó una de las niñas.
—Buscarla.
Y allí estaba.
Pequeñísima, desgastada por el tiempo y casi escondida entre dos piedras… la golondrina.
Matilda pasó suavemente el dedo sobre ella.
—Entonces Tomás volvió —dijo.
—Eso nadie lo sabe —respondió la niña.
Matilda volvió a mirar la golondrina y sonrió.
—Yo creo que sí. Alguien tuvo que tallarla.
🍀
Y desde debajo de un árbol, Chispas abrió un ojo, miró a Matilda durante un instante y volvió a dormirse.
Como si él también supiera algo que no pensaba contar.
FIN
🍀 Matilda cree que Tomás regresó.
¿Y vosotros?
¿Quién pensáis que talló aquella pequeña golondrina azul?
Matilda os lee. 🍀