28/05/2026
“Billy Elliot” (2000)
Dirección: Stephen Daldry
La elección de la película de esta semana, es muy especial para mí. Además de que me parece una película brillante, “Billy Elliot” me ha acompañado desde que era muy pequeño. Y no sé muy bien por que, pero está película, desde el primer visionado, me llegó al corazón.
Ambientada en la Inglaterra de 1984 con una música increíble del grupo Londinense T-Rex, vemos un contexto de una huelga minera (en un momento en el que Margaret Thatcher imponia su dureza contra los huelguistas) que el padre y el hermano de Billy están implicados.
Lo que más me emociona de “Billy Elliot” es cómo, con gestos simples, nos muestra la lucha por ser uno mismo en medio de las expectativas. La relación de Billy con su padre es clave: al principio, hay rechazo, incomprensión, miedo a lo desconocido. Pero poco a poco, vemos cómo ese amor se transforma. Y ahí es donde la película nos regala su magia: no es solo una historia de danza, es una historia de libertad, de atreverse a brillar cuando todo dice que no.
La actuación de Jamie Bell es conmovedora; él nos lleva de la mano por el viaje de Billy, con sus sueños y sus caídas. Y la música, con la fuerza del rock de la época, nos acompaña como un latido, como un paso al ritmo del coraje.
En mi sección ‘Cine y Emociones’, esta película es una joya como ejemplo de cómo el cine puede dar voz a los que no la tienen. Nos recuerda que, aunque a veces el camino sea duro, cada paso hacia nuestra pasión es un paso hacia la libertad. En cada pirueta de Billy, nos vemos reflejados todos los que soñamos sin saber si alguien va a creer en nosotros.
✍🏼 MANUEL CRISTO