29/12/2025
Navidad!
He hecho super pocas fotos. He tenido pocas ganas de publicar. Y no he parado ni un segundo de hacer cosas. De que pasen cosas. De estar en mogollón de movimiento. Es tanto a veces, que me abrumo y no lo recojo.
Está recogido. Está masticado. Está en mi consciencia. En mis aprendizajes. Está en presencia. A veces menos de lo deseado. A veces también se enchufa el piloto automático. Y lo vivo a medio gas. Aunque es mas mi estilo vivirlo intensamente. También es por eso que no s**o el móvil cuando algo me emociona mucho. Cuando quiero estar simplemente. Aunque esta mañana con el café de las 7:00 desde el maravilloso mundo de las montañas nevadas y la práctica del esquí, he querido coger el móvil. Estoy solo yo en la cabaña. Tomándome un café y esperando al barullo de ropa, gafas, interiores, tostadas de mantequilla, cereales, blablabla. Por eso mis páginas matutinas, para ordenar todo esto. Pero no he traído la libreta y la verdad, un fallo! Con todo lo que sí he traído. Una vela encendida en esta mesa de 6 en la cabaña pequeña para 5. Una vela que llevaba en la furgoneta para los viajes en familia. Porque los detalles si importan. Y este texto es un ejemplo de cómo vivo, de cómo ordeno mis ideas, de la intensidad, de la necesidad de escribir, y vivir y compartir. Aunque sea solo conmigo. Y ahora lo hago aquí, contigo.
Las fotos no representan ni la mitad de estos días. Pero está bien. Necesitaba un pretexto para escribir. En realidad era solo eso. Escribir. Vivir.