Hermeneuta. Revista cultural

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Hermeneuta. Revista cultural Nuestros objetivos son muy sencillos: aprender, divulgar y sentir. Creemos en la importancia del pasado, que nos enseña los porqués de nuestro presente.

Porque somos personas que tenemos pasión por la historia, los libros, las artes y todo lo que desde la cultura sea capaz de movernos. Creemos en la importancia de los libros, que son –como dijo Kafka- el hacha que rompe el mar helado que hay dentro de nosotros. Que además tienen la virtud de enseñarnos a ser otros por un momento y demostrarnos cómo se viven las otras vidas (o, incluso, las nuestras). Queremos descubrir y que descubramos juntos mundos. Queremos viajar en el tiempo, en el espacio, y vivir los momentos que nos fueron imposibles. Queremos entender y queremos entendernos. Queremos, en resumen, sentir. Y que así sean mucho menos complicadas las dificultades de este mundo. Bienvenid@s.

“Silenciosamente las horas te llevan en su oleajey me quedo sola, confundidaacumulando besos en mi boca colmada de tu sa...
20/10/2026

“Silenciosamente las horas te llevan en su oleaje
y me quedo sola, confundida
acumulando besos
en mi boca colmada de tu savia
Sin miedo permanezco amarrada a tu mundo
girando con tu sangre
desprovista de ayer y de mañana.
Nada pido de ti. Solo te ofrezco
mis roncos huracanes y bonanzas
y este torrente de sueños infinitos
que ruge sobre el atlas.

No te alejes aún. Espera conmigo la alborada
No permitas amor que mis corolas
nutridas con la es***ma de tu llama
derramen su rocío
en el viejo esqueleto de la escarcha (…)

Bebe la poesía escondida en mi pecho
aférrate a mis muros y aráñame profundo
Como el puelche a la selva.

Recuerda que yo que vengo desde el austro
Que mi raíz prendió con los latidos
de todos los volcanes de la tierra.

Siento como se va la noche y tú te alejas,
pero antes... voy a tatuar tus labios
con la luz de las últimas estrellas”.

— Delia Domínguez | Fragmento de “A la luz de la últimas estrellas”

Nota: Hoy recordamos en Hermeneuta a la escritora chilena Delia Domínguez (1931-2022), una de las voces más singulares de la generación literaria de 1950. Nacida en Osorno, en el sur de Chile, comenzó a escribir siendo niña y publicó su primer poemario en 1955. Su poesía destaca por la fuerza de sus imágenes y por su profunda conexión con la naturaleza y el paisaje austral. Para la ocasión, ofrecemos este “A la luz de las últimas estrellas”, en donde el amor y el deseo se expresan mediante imágenes de gran intensidad, mientras se intenta prolongar la presencia del ser amado ante la inminente despedida. Se publicó por primera vez en “Simbólico retorno”.



📷 Delia Domínguez hacia 1980.

METERÉ EL CAOS EN CATORCE VERSOSMeteré el Caos en catorce versosy lo ataré; lo dejaré escaparsi tiene suerte; que se ret...
19/10/2026

METERÉ EL CAOS EN CATORCE VERSOS

Meteré el Caos en catorce versos
y lo ataré; lo dejaré escapar
si tiene suerte; que se retuerza cual
tifón, fuego o demonio... Sus esfuerzos
quedarán en nada en los confines rectos
del dulce Orden, donde con sed carnal
guardaré su esencia y figura amorfa
hasta que en el Orden encuentre consuelo.

Lejos quedan los días de nuestro encierro,
su arrogancia, nuestra sumisión:
lo he atrapado. No es más ni menos
que algo sencillo falto de comprensión;
no lo forzaré a confesar los hechos.
Bondad solo daré a su corazón

(Traducción: Ana Mata Buil).

— Edna St. Vincent Millay
Falleció en Austerlitz, Estados Unidos, el 19 de octubre de 1950

Nota: Hoy recordamos en Hermeneuta a la poeta y dramaturga estadounidense Edna St. Vincent Millay (1892-1950), una de las voces más reconocidas de la poesía norteamericana de su época. En 1923 recibió el Premio Pulitzer de Poesía. Tras el divorcio de sus padres, creció junto a su madre y sus dos hermanas, en una familia con dificultades económicas, pero en la que la literatura y la música ocuparon un lugar fundamental. La homenajeamos con este soneto, en el que convierte la poesía en una forma de dar orden al caos: contenerlo en unos versos, comprenderlo y, finalmente, transformarlo. Nos parece una gran forma de entenderla.



📷 Edna St. Vincent hacia 1933

YO QUISIERA SER NIÑA...Yo quisiera ser niñapara acoplar las nubes a distancia(Claudicadoras altas de la forma),Para ir a...
18/10/2026

YO QUISIERA SER NIÑA...

Yo quisiera ser niña
para acoplar las nubes a distancia
(Claudicadoras altas de la forma),

Para ir a la alegría por lo pequeño
y preguntar,
como quien no lo sabe
el color de las hojas
¿Cómo era?

Para ignorar lo verde,
el verde mar,

La respuesta salobre del ocaso en retirada,
el tímido gotear de los luceros
en el muro vecino,

Ser niña
que cayera de pronto
dentro de un tren con ángeles,
que llegaban así, de vacaciones
a correr un poquito por las uvas,
o por nocturnos
fugados de otras noches
de geometrías más altas.

Pero ya, ¿que he de ser?
Si me han nacido estos ojos tan grandes,
y esos rubios quereres de soslayo.

Cómo voy a ser ya
esa que quiero yo
niña de verdes,
niña vencida de contemplaciones,
cayendo de sí misma sonrosada,.. si me dolió muchísimo decir
para alcanzar de nuevo la palabra
que se iba,
escapada saeta de mi carne,

y me ha dolido mucho amar a trechos
impenitente y sola,
y hablar de cosas inacabadas,
tinas cosas de niños,
de candor disimulado,
o de simples abejas,
enyugadas a rosarios tristes.

O estar llena de esos repentes
que me cambian el mundo a gran distancia,

Cómo voy a ser ya,
niña en tumulto,
Forma mudable y pura,
o simplemente, niña a la ligera,
divergente en colores
y apta para el adiós
a toda hora.

— Eunice Odio
Nació en San José, Costa Rica, el 18 de octubre de 1919

Nota: Recordamos hoy en Hermeneuta a la poeta costarricense Eunice Odio (1919–1974). En su obra se notan los avatares de su vida, que fue especialmente dura en los afectos. Por ejemplo, se crió sin la presencia de su padre, y su madre falleció cuando ella tenía 15 años. Su situación no le impidió crecer intelectualmente y lograr gran prestigio. Para la ocasión hemos elegido este poema donde expresa su deseo de recuperar la mirada de la infancia, pese a que la experiencia, el amor y el dolor lo hagan imposible. Así, queda un anhelo tan hermoso como imposible: el de regresar a una forma más libre y despreocupada de estar en el mundo. Pertenece al poemario “Tránsito de fuego” (1957).

“Así fueron marchando los días, fluyendo del tiempo puntuales, monótonos, sin un fallo. Y yo seguía esperando sin tener ...
17/10/2026

“Así fueron marchando los días, fluyendo del tiempo puntuales, monótonos, sin un fallo. Y yo seguía esperando sin tener una conciencia clara de qué era lo que esperaba. Tal vez mi retorno a un equilibrio interior, tal vez algo grande, tremendo, inesperado, algo indeterminado, deseable por su misma imprecisión. En el fondo tenía esperanzas de sanar por dentro (…) Pero atrás de todas estas esperanzas imprecisas y vagas, que ni aun a mí mismo conscientemente osaba confesarme, me atormentaba una idea fatalista: «El hombre puede cambiarlo todo -me decía-, transformarse hasta físicamente, enmendar su vida, sus instintos, sus costumbres, pero jamás podrá modificar la luz que porta dentro de sí y a cuya claridad examina la mesmedad de su paso. El hombre libremente puede elegir su camino, pero no puede alterar a voluntad la luz bajo la cual camina.» En tanto, seguía esperando. ¿Qué? No lo sé. Algo indefinible, inconsistente. Pero seguía esperando...”.

— Miguel Delibes | "La sombra del ciprés es alargada" (1948)
Nació en Valladolid, España, el 17 de octubre de 1920.

Nota: Hoy recordamos en Hermeneuta a uno de los más grandes novelistas españoles del siglo XX: Miguel Delibes (1920-2010). A lo largo de su trayectoria recibió numerosos reconocimientos, entre ellos el Premio Nadal, el Premio Cervantes y el Príncipe de Asturias de las Letras. Lo homenajeamos con un fragmento de su primera novela, en la que narra la historia de Pedro, un joven marcado por una educación severa que crece entre el miedo a la pérdida y a la soledad. Desde Hermeneuta recomendamos su lectura por la profundidad de las reflexiones que suscita y por su mirada sobre la fragilidad humana y nuestra relación con la vida.



📷 Imagen: Fundación Miguel Delibes

“¿Por qué tengo miedo de bailar, yo que amo la música y el ritmo y la gracia y el canto y la risa? ¿Por qué tengo miedo ...
15/10/2026

“¿Por qué tengo miedo de bailar, yo que amo la música y el ritmo y la gracia y el canto y la risa? ¿Por qué tengo miedo de vivir, yo que amo la vida y la belleza de la carne y los vivos colores de la tierra y el cielo y el mar? ¿Por qué tengo miedo de amar, yo que amo al amor? ¿Por qué tengo miedo, yo que no tengo miedo? ¿Por qué debo fingir desdén para poder sentir piedad? ¿Por qué debo ocultarme tras el desprecio de mí mismo para poder comprender? (…) ¿Por qué debo vivir en una jaula como un delincuente, desafiando y odiando, yo que amo la paz y la amistad?”.

— Eugene O’Neill | “El gran dios Brown” (1926)
Nació en Nueva York el 16 de octubre de 1888.

Nota: Hoy recordamos en Hermeneuta al estadounidense Eugene O’Neill (1888-1953), uno de los grandes renovadores del teatro del siglo XX y Premio Nobel de Literatura en 1936. Tras una juventud errante, en la que trabajó como marinero y vivió experiencias difíciles, una tuberculosis lo obligó a ingresar en un sanatorio. Durante la convalecencia encontró en la escritura teatral su vocación. Busco siempre una literatura más profunda donde explora los conflictos entre la identidad que mostramos al mundo y aquello que escondemos por miedo al desprecio y la hostilidad. La obra que hoy citamos es un buen ejemplo de ello.

’Neill

CUANDO FUI PÁJAROTrepé al árbol de karakahasta un nido todo hecho de hojaspero suaves como plumas,empecé una canción que...
14/10/2026

CUANDO FUI PÁJARO

Trepé al árbol de karaka
hasta un nido todo hecho de hojas
pero suaves como plumas,
empecé una canción que siguió cantándose sola
y no tenía palabras pero al final se ponía triste.
Había margaritas en la hierba bajo el árbol.
Les dije, sólo para provocarlas:
"Voy a arrancarles la cabeza de un mordisco
para darles de comer a mis hijitos".
Pero no creyeron que yo fuera un pájaro
siguieron bien abiertas.
El cielo era como un nido azul con plumas blancas
y el sol era la madre pájaro que lo mantenía caliente.
Eso decía mi canción: aunque no tenía palabras.
Hermano Pequeño apareció empujando
su carretilla en el sendero,
transformé mi vestido en alas y me quedé muy quieta,
cuando estuvo cerca gorjeé: "Mío-mío".
Por un momento se desconcertó...
después dijo: "Uf, no eres un pájaro, te veo las piernas".
Pero las margaritas no tenían importancia,
Hermano Pequeño no tenía importancia:
yo me sentía un pájaro, ni más ni menos.

(Traducción: Mirta Rosenberg y Daniel Samoilovich).

— Katherine Mansfield
Nació en Wellington, Nueva Zelanda, el 14 de octubre de 1888

Nota: Hoy recordamos en Hermeneuta a la escritora neozelandesa Katherine Mansfield (1888-1923), la única escritora de la que Virginia Woolf –así lo reconoció en su diario- sintió celos por su forma de escribir. Falleció muy joven, con 34 años, pero su contribución a la literatura, sobre todo en el campo del cuento, es fundamental. En esta ocasión queremos destacar también su faceta poética con este “Cuando fui pájaro”, un poema de gran belleza en el que la imaginación infantil transforma por un instante el mundo cotidiano. Queremos, además, reivindicar su obra, pues desafortunadamente no es tan popular como la de otros autores de su generación.



📷 Katherine Mansfield hacia 1910.

Nadie es perfecto, claro, y nadie sabeque por eso está vivo, que le debela vida a sus defectos, que vivires tarea de ast...
13/10/2026

Nadie es perfecto, claro, y nadie sabe
que por eso está vivo, que le debe
la vida a sus defectos, que vivir
es tarea de astutos, de cobardes.

Si hemos sobrevivido a aquel dolor
que amenazaba con aniquilarnos
es porque no supimos sufrir como queríamos
y fuimos incapaces de fallecer en él.
O fue la vida, que se ama a sí misma
más que nosotros, la que lo impidió.

El miedo es, a menudo, un buen refugio.
La pereza protege. La cobardía salva.
Quizá exagero para que me entiendas:
si seguimos viviendo lo debemos
a no saber sentir, al deterioro
de nuestro asombro, al miedo
y la astucia de los supervivientes.

Yo sé bien que la muerte se enamora
de los mejores, se los lleva pronto.
Los demás olvidamos si podemos
que no somos lo que desearíamos,
que la memoria inventa lo vivido
para ayudarnos a seguir viviendo.

Todo nuestro saber es nuestra astucia
en adaptarse al medio, en ir tirando,
en adaptarse al miedo, en no morir.
Y así nos va, nos vamos
perdiendo el tiempo, devorando días
y llevando la vida que podemos
por no saber llevar la que soñamos.

— Juan Vicente Piqueras | “Oficio de cobardes”

Nota: Recordamos hoy en Hermeneuta al poeta español Juan Vicente Piqueras (1960). Licenciado en Filología Hispánica, ha desarrollado buena parte de su trayectoria fuera de España, en países como Italia, Grecia, Argelia y Jordania, donde ha trabajado para el Instituto Cervantes. Su poesía aborda la identidad, la memoria y las contradicciones de la existencia con un lenguaje cercano y reflexivo. En el poema que ofrecemos habla de los defectos del ser humano y de las estrategias, a menudo poco heroicas, con las que conseguimos seguir adelante. Pero también puede verse como una forma de reconciliarse con aquello que hemos logrado construir.

“Esta historia la sabe todo el mundo,se ha contado mil veces:alguien encuentra un libro milagrosoque obliga a quien lo a...
11/10/2026

“Esta historia la sabe todo el mundo,
se ha contado mil veces:
alguien encuentra un libro milagroso
que obliga a quien lo abre
a vivir
línea a línea
lo que dicen sus páginas,
como si lo que lee fuese una maldición
escrita
en la palma
de su mano. (…)

Se me ocurre otra idea: una autobiografía
de la que se pudiera
suprimir
lo que duele
y hacer que nunca haya sucedido.
¿Sabrías responder,
si alguien te preguntara,
qué planes tienes para tu pasado?
Sé que mejorarían mis recuerdos
si borrase
mis huellas
del camino
a la boca del lobo
—ya lo dice Adrienne Rich: no hay nada más sencillo
que despertar al lado de un extraño—
y cambiar, por ejemplo, el haber compartido
todo lo que tenía
con quien después usó su mitad contra mí.
Cuando acabé esa guerra,
parecía
uno de esos soldados que vuelven a sus casas
rotos,
como esculturas
griegas
a un museo;
pero haber caído me hizo ponerme en pie:
no hay
revolución
que no comience
a las puertas de una panadería sin pan.
Ojalá se pudiese
hacer con la memoria lo que con un poema:
corregirla,
quitar las palabras que sobran,
igual que quien devuelve un pez al agua,
como quien rompe en dos una fotografía…
Un verso que se tacha
es lo mismo que un mal recuerdo que se olvida”.

— Benjamín Prado | Fragmento de “El libro milagroso”

Nota: Hoy recordamos en Hermeneuta al poeta y novelista español Benjamín Prado (1961), cuya obra combina la reflexión sobre la experiencia personal con una mirada crítica sobre la realidad. Autor de poesía, narrativa y ensayo, ha explorado en sus libros la memoria, el amor, las pérdidas y las contradicciones de la vida. En esta ocasión ofrecemos este poema, donde habla de un deseo profundamente humano: poder modificar nuestro pasado, borrar aquello que nos hizo daño y corregir los recuerdos como quien revisa un poema. Como dice: “Un verso que se tacha / es lo mismo que un mal recuerdo que se olvida”. El poema se publicó en “La edad de los fantasmas”.

Fluye, fluye, nube gris,se abre la flor de la peonía,nada te une ya a esta tierra,nada te une ya a este cielo.Delira en ...
10/10/2026

Fluye, fluye, nube gris,
se abre la flor de la peonía,
nada te une ya a esta tierra,
nada te une ya a este cielo.

Delira en la canícula el jardín,
un gato da bostezos en el porche.
Caminas por la calle de los tilos
en flor, de qué ciudad, lo ignoras,

en qué país, no lo recuerdas.
Brillan livianos los estorninos,
la noche se aproxima suavemente,
juegan al escondite los capullos de las rosas.

Eres tan sólo un sueño, una imagen,
sólo un anhelo eres.
Cuando te vayas, como las nubes,
se teñirá de bronce tu recuerdo.

Y rondarás los ríos
y las sombras de los árboles,
pero naufragarás en la tierra, en la tierra, en la tierra.

(Traducción: Elzbieta Bortkiewicz)

— Adam Zagajewski | “A mí mismo en mis memorias”

Nota: Recordamos hoy en Hermeneuta al poeta polaco Adam Zagajewski (1945-2021), una de las voces más destacadas de la poesía europea contemporánea. Perteneció a la llamada Nueva Ola polaca, un movimiento literario que defendía la libertad. Se exilió en París en 1982 y vivió también en Estados Unidos. En 2017 recibió el Premio Princesa de Asturias de las Letras. Su obra reflexiona sobre la memoria, el paso del tiempo, el exilio y la fragilidad. Buen ejemplo es este poema, donde contempla su propia vida como algo que se aleja, entre la belleza del mundo. Por cierto, también ha escrito ensayos como “En defensa del fervor”, que recomendamos.

ANNE CARSON, PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2026"Recuerdas demasiado, me dijo mi mamá hace poco. ¿Por qué aferrarse a todo e...
08/10/2026

ANNE CARSON, PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2026

"Recuerdas demasiado,
me dijo mi mamá hace poco.
¿Por qué aferrarse a todo eso? Y yo dije:
¿dónde puedo dejarlo?”.

(De "El ensayo de cristal").

Acabamos de conocer una noticia que nos alegra especialmente: la canadiense Anne Carson (Toronto, 1950) ha sido galardonada con el Premio Nobel de Literatura 2026. Una elección que, aunque siempre resulta difícil de anticipar en un premio tan imprevisible como el Nobel, no ha sido del todo inesperada: Carson figuraba desde hacía años entre los nombres habituales de las quinielas y, en los días previos al anuncio, llegó a situarse entre las grandes favoritas de las apuestas, junto a la escritora china Can Xue.

Carson es una vieja conocida nuestra, y a ella hemos dedicado en bastantes ocasiones fragmentos y poemas, pues nos gusta especialmente su manera de romper las fronteras entre poesía, ensayo, narrativa y pensamiento.

Su escritura, profundamente original, dialoga con los clásicos, el mito, el amor, la pérdida, el deseo y la experiencia cotidiana, y consigue convertir la inteligencia y la emoción en una misma materia literaria. Entre sus obras más conocidas se encuentran “Autobiografía de Rojo”, “La belleza del marido” y “El ensayo de cristal”.

Nos alegra que una de nuestras autoras favoritas reciba hoy el máximo reconocimiento de las letras. Nos servirá de excusa para releer alguna de sus obras.

¡Enhorabuena, Anne Carson!

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