11/01/2026
DULZURA
Madrecita mía,
madrecita tierna,
déjame decirte
dulzuras extremas.
Es tuyo mi cuerpo
que juntaste en ramo;
deja revolverlo
sobre tu regazo.
Juega tú a ser hoja
y yo a ser rocío:
y en tus brazos locos
tenme suspendido.
Madrecita mía,
todito mi mundo,
déjame decirte
los cariños sumos.
- Gabriela Mistral
Falleció en Nueva York el 10 de enero de 1957
Nota: Hoy recordamos en Hermeneuta a Gabriela Mistral (1889–1957), una de las grandes voces de la poesía en lengua española y la primera autora latinoamericana en recibir el Premio Nobel de Literatura. Maestra rural, diplomática y poeta, su obra se caracteriza por una intensidad emocional directa, un lenguaje depurado y una profunda reflexión sobre el amor, la pérdida, la maternidad y la identidad. En este “Dulzura” el poema adopta una voz infantil que se abandona al cuidado materno, en un clima de ternura casi ritual. Más que una escena concreta, el poema evoca una necesidad universal: la de volver a un lugar donde el amor es incondicional y el mundo cabe entero en unos brazos. Lo publicó originalmente en “Ternura” (1926).