Hermeneuta. Revista cultural

Hermeneuta. Revista cultural Nuestros objetivos son muy sencillos: aprender, divulgar y sentir. Creemos en la importancia del pasado, que nos enseña los porqués de nuestro presente.
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Porque somos personas que tenemos pasión por la historia, los libros, las artes y todo lo que desde la cultura sea capaz de movernos. Creemos en la importancia de los libros, que son –como dijo Kafka- el hacha que rompe el mar helado que hay dentro de nosotros. Que además tienen la virtud de enseñarnos a ser otros por un momento y demostrarnos cómo se viven las otras vidas (o, incluso, las nuestra

s). Queremos descubrir y que descubramos juntos mundos. Queremos viajar en el tiempo, en el espacio, y vivir los momentos que nos fueron imposibles. Queremos entender y queremos entendernos. Queremos, en resumen, sentir. Y que así sean mucho menos complicadas las dificultades de este mundo. Bienvenid@s.

¡Quisiera ser viento!Ráfaga tendidaque arrastra en su besoel polvo y la nube,la rosa, el lucero...—No brisa apacibleque ...
23/08/2026

¡Quisiera ser viento!
Ráfaga tendida
que arrastra en su beso
el polvo y la nube,
la rosa, el lucero...
—No brisa apacible
que finge despechos
y siembra caricias—.
Yo quiero ser fuego,
volcán de aire rojo
que incendie el secreto
de todas las ramas
y todos los pechos;
aquilón desnudo,
huracán de acero,
fragua donde forjan
su actitud los cuerpos.
¡Cuando voy a ti,
quisiera ser viento
para arrebatarte
más allá del cielo!

— Ernestina de Champourcín | “Ambición”

Nota: Hoy recordamos en Hermeneuta a la española Ernestina de Champourcín (1905–1999), una de las voces más interesantes de la Generación del 27 y también una de las llamadas “Sinsombrero”, el grupo de mujeres creadoras que participó activamente en aquella renovación cultural y que, durante décadas, quedó injustamente relegado frente a sus compañeros varones. En esta ocasión, ofrecemos este poema de la primera etapa de Ernestina, marcada por el deseo, la pasión y la búsqueda de libertad. Recomendamos leer su poesía, al igual que la de sus compañeras de generación, porque resulta todo un descubrimiento.

“Extraviados en sí mismos, ignoraban que una vida no basta para descubrir los infinitos sabores de la menta, las luces d...
22/08/2026

“Extraviados en sí mismos, ignoraban que una vida no basta para descubrir los infinitos sabores de la menta, las luces de una noche o la multitud de calores de que están hechos los colores. Una generación sucede a la otra, y cada una repite los actos de la anterior. (…) Y descubren también que hubo un tiempo en que pudieron poseer el viaje inmóvil de los árboles y la navegación de las estrellas, y recuerdan el lenguaje cifrado de los animales y las ciudades abiertas en el aire por los pájaros. Durante unos segundos vuelven a las horas que guardan su infancia y el olor de las hierbas, pero ya es tarde y tienen que decir adiós y descubren que en un rincón está su vida esperándoles y sus ojos se abren al paisaje sombrío de sus disputas y sus crímenes y se van asombradas del dibujo que hicieron con sus años. Y vienen otras generaciones a repetir sus mismos gestos y su mismo asombro final”.

— Elena Garro | “Los recuerdos del porvenir” (1963)
Falleció en Cuernavaca, México, el 22 de agosto de 1998

Nota: Hoy recordamos en Hermeneuta a la mexicana Elena Garro (1916-1998). Se le vincula al “realismo mágico” y hay críticos que la ubican entre los autores que dieron identidad a este género. En esta ocasión ofrecemos un fragmento de su gran “Los recuerdos del porvenir”, que recibió en 1963 el premio Xavier Villaurrutia por, entre otros, su lenguaje poético y la compleja estructura narrativa que empleaba para reflexionar sobre el tiempo, la memoria y la identidad. Nosotros coincidimos con lo que dijo Octavio Paz, que la consideró “una de las creaciones más perfectas de la literatura hispanoamericana”. Recomendamos leerla, porque cada página merece la pena.



📷 Elena Garro en 1937.

SUEÑOSAférrate a los sueñospues si los sueños mueren,la vida es un pájaro de alas rotasque no puede volar.Aférrate a los...
20/08/2026

SUEÑOS

Aférrate a los sueños
pues si los sueños mueren,
la vida es un pájaro de alas rotas
que no puede volar.

Aférrate a los sueños
pues cuando los sueños se van,
la vida es un campo estéril,
congelado bajo la nieve.

(Traducción: Hermeneuta).

— Langston Hughes

Nota: Hoy recordamos en Hermeneuta al poeta estadounidense Langston Hughes (1901–1967), una de las figuras fundamentales del Renacimiento de Harlem y una de las voces más importantes de la literatura afroamericana del siglo XX. Su poesía, marcada por la música del blues y el jazz, habló de la vida cotidiana, la dignidad, la esperanza y las injusticias sufridas por la población negra en Estados Unidos. En este breve poema convierte los sueños en aquello que permite mantener viva la esperanza: cuando desaparecen, la vida pierde su capacidad de avanzar. Un poderoso canto a la necesidad de seguir soñando.

QUÉ FUE LA VIDAQué fue la vidaquéqué podrida manzanaqué sobraqué desecho.Si era una rosasi erauna nube doraday debió flo...
19/08/2026

QUÉ FUE LA VIDA

Qué fue la vida
qué
qué podrida manzana
qué sobra
qué desecho.

Si era una rosa
si era
una nube dorada
y debió florecer
liviana
por el aire.

Si era una rosa
si era
una llama feliz
si era cualquier cosa
que no pese
no duela
que se complazca en ser
cualquier cosa
cualquiera
que sea fácil
fácil.

No pudo consistir en corredores
en madrugadas sórdidas
en asco
en tareas sin luz
en rutinas
en plazos
no pudo ser
no pudo.

No eso
lo que fue
lo que es
el aire sucio
de la calle
el invierno
las faltas varias
miserias
el cansancio

en un mundo desierto.

— Idea Vilariño
Nació en Montevideo el 18 de agosto de 1920

Nota: Hoy recordamos en Hermeneuta a la uruguaya Idea Vilariño (1920–2009), una de las voces más intensas de la poesía hispanoamericana. Integrante de la Generación del 45, su obra se mueve en registros extremos: tensa y urgente, dolorosa y bella, siempre profundamente personal. Marcada por la enfermedad en su juventud y por las pérdidas familiares, su poesía encuentra en temas como el amor, la soledad y la vida algunos de sus núcleos más poderosos. El poema que ofrecemos, en el que se interroga sobre la existencia y el desamparo, es un buen ejemplo de cómo su poesía, precisamente por su crudeza, consigue resultar tan profundamente humana.

"Silencio, ¿dónde llevastu cristal empañadode risas, de palabrasy sollozos del árbol?¿Cómo limpias, silencio,el rocío de...
18/08/2026

"Silencio, ¿dónde llevas
tu cristal empañado
de risas, de palabras
y sollozos del árbol?

¿Cómo limpias, silencio,
el rocío del canto
y las manchas sonoras
que los mares lejanos
dejan sobre la albura
serena de tu manto?

¿Quién cierra tus heridas
cuando sobre los campos
alguna vieja noria
clava su lento dardo
en tu cristal inmenso?

¿Dónde vas si al ocaso
te hieren las campanas
y quiebran tu remanso
las bandadas de coplas
y el gran rumor dorado
que cae sobre los montes
azules sollozando?".

— Federico García Lorca | Fragmento de "Elegía del silencio"
Falleció en Granada el 18 de agosto de 1936

Nota: Hoy se cumplen noventa años del as*****to de Lorca, y por supuesto, queremos reivindicar desde Hermeneuta su figura. Más aún, porque él fue uno de los principales responsables de que nos acercáramos con pasión a la poesía. Lo hacemos con esta bellísima “Elegía del silencio”, que escribió cuando aún era muy joven, pero en donde ya puede apreciarse la musicalidad y la fuerza de sus imágenes. Se publicó por primera vez en su “Libro de poemas” (1921), cuando aún era un estudiante que luchaba por abrirse camino como autor. Nuestro recuerdo para él.

Las hojas vuelven mi oído hacia los árboles porque me voy deslizando bajo el ala de un sueño hasta los días de la infanc...
17/08/2026

Las hojas vuelven mi oído hacia los árboles
porque me voy deslizando bajo el ala de un sueño
hasta los días de la infancia en mi pueblo,
donde vivir era casi como soñar contigo.

Te voy a contar algo de mi infancia, por ejemplo,
de cómo yo vivía comprendiendo el tiempo.
Entonces tenía un calendario distinto:

Junio se llamaba viento
y por el cielo retoñaban las cometas
como estrellas silvestres;

Mayo era las orquídeas porque Madre se volvía más tierna
cuando tomaba una flor entre sus pétalos;

Julio era el sol,
la luz que se dormía en el tacto;

en agosto venían las grandes lluvias
y se desbordaba el río
que inundaba las semanas de septiembre;
de noviembre casi no me acuerdo
porque la niebla era tan espesa
que no dejaba ver los días:
alguien me dijo que era el mes de los mu***os;

Diciembre llegaba con una gran estrella
donde nacía un niño:
en mi pueblo era llamado el mes de los niños;

allí terminaba el año
y comenzaba enero con una extraña alegría:
a mí me gustaba cómo sonreían las gentes por enero
—en un enero se murió una vaca que se llamaba Luna—;

Febrero era el mes de las siembras
porque Padre por ese tiempo olía a trigo
como si anticipara las espigas;

de abril y marzo sólo recuerdo los crepúsculos
y yo decía que eran los pájaros del año;

mas en octubre íbamos a mirar los cafetales
porque tenían besos como las muchachas grandes
y porque hasta el agua frutecía al pasar entre los huertos.

Entonces era hermoso el año
porque el tiempo no existía.

Y ahora,
que me dices tristemente tu tristeza,
te regalo mi infancia
como antes te regalé un diciembre
para que vayas, soñando entre tus manos,
repitiendo:
"no hay meses:
hay trigo, hay grutas, hay lluvia, hay río, orquídeas, alegría...
es una mentira el tiempo".
Y te quedes dormida.

— Eduardo Cote Lamus
Nació en Cúcuta, Colombia, el 16 de agosto de 1928.

Nota: Hoy recordamos en Hermeneuta al poeta Eduardo Cote Lamus (1928–1964), una de las voces más interesantes de la poesía colombiana de mediados del siglo XX. Su obra, marcada por una profunda preocupación por el paso del tiempo y la experiencia cotidiana, combina la reflexión intelectual con un lenguaje de gran riqueza imaginativa. Para la ocasión rescatamos este poco conocido, pero extraordinario poema, en el que regresa a la infancia y en donde los meses pasan a ser sensaciones, paisajes, aromas y recuerdos. Lo tomamos de “Antología” (2004).

“¡Qué sorpresa tu cuerpo, qué inefable vehemencia!Ser todo esto tuyo, poder g***r de todosin haberlo soñado, sin que nun...
16/08/2026

“¡Qué sorpresa tu cuerpo, qué inefable vehemencia!
Ser todo esto tuyo, poder g***r de todo
sin haberlo soñado, sin que nunca
un ligero esperar prometiera la dicha.
Esta dicha de fuego que vacía tu testa,
que te empuja de espaldas,
te derriba a un abismo
que no tiene medida ni fondo (…)

¡Oh pecho de tu cuerpo, tan firme y tan sensible
que un vaho lo pone turbio
y un beso lo traspasa!
¡Si nunca nadie dijo que así se amaba tanto!
¿Podías tú esperar que ardieran tus cabellos,
que toda cuanta eres cayeras como lumbre
en un grito sin cifra,
desde una cordillera gritada por la aurora?

¿Ceniza tú algún día? ¿Ceniza esta locura
que estrenas con la vida recién brotada al mundo?
¡Tú no te acabas nunca, tú no te apagas nunca!
Aquí tenéis la lumbre, la que lo coge todo
para quemar el cielo subiéndole la tierra”.

— Carmen Conde | Fragmento de “Primer amor”
Nació en Cartagena, España, el 15 de agosto de 1907

Nota: Hoy recordamos en Hermeneuta a la escritora española Carmen Conde (1907–1996), una de las figuras fundamentales de la poesía española del siglo XX y primera mujer en ocupar un sillón de la Real Academia Española. Su obra, de una gran intensidad emocional, abordó el amor, el deseo, la soledad y la experiencia íntima con una libertad poco habitual para su época. Buen ejemplo es este “Primer amor”, un poema apasionado y profundamente vital, en el que Carmen Conde reivindica el amor como una forma de descubrimiento de uno mismo. Lo tomamos de “Poesía completa”.

“Frente al espejo, yo, la inevitable:nada que agradecer en los últimos años,nada, ni siquiera la paz con las señales de ...
15/08/2026

“Frente al espejo, yo, la inevitable:
nada que agradecer en los últimos años,
nada, ni siquiera la paz con las señales de los renunciamientos,
con su color inmóvil.
Esta piel no registra tampoco el esplendor del paso de los ángeles,
sino sólo aridez, o apenas la escritura desolada del tiempo.
Esta boca no canta.
Ancha boca sellada por el último beso, por el último adiós,
es una larga estría en un mármol de invierno.
Pero ninguna marca delata los abismos (…)

Estos ojos que vienen de muy lejos saben ver más allá,
hasta donde se quiebran las últimas astillas del reflejo.
Entonces apareces, envuelto por el vaho de la más
lejanísima frontera,
y te buscas en mí que casi ya no estoy, o apenas si soy yo,
entera todavía,
y los dos resurgimos como desde un Jordán
guardado en la memoria.
Los mismos otra y otra vez en cualquier lugar del mundo,
a pesar de la noche acumulada en todos los rincones,
los sollozos y el viento.
Pero no; ya no estamos. Fue un temblor, un relámpago, un suspiro,
el tiempo del milagro y la caída (…).

Aquí, frente al espejo, yo, la inevitable:
una imagen en sombras y toda la soledad multiplicada.

— Olga Orozco | Fragmento de “Un relámpago, apenas”
Falleció en Buenos Aires el 15 de agosto de 1999)

Nota: Hoy recordamos en Hermeneuta a la argentina Olga Orozco (1920–1999), una de las voces más poderosas y singulares de la poesía hispanoamericana del siglo XX. Su obra, vinculada al surrealismo y a una escritura profundamente simbólica, gira con frecuencia en torno al paso del tiempo, la memoria, la pérdida y la búsqueda de aquello que puede permanecer más allá de la ausencia. Nosotros traemos este poema en el que, a pesar de la sensación de soledad, el encuentro con el propio reflejo en el espejo termina convirtiéndose en un viaje por la memoria que permite reencontrarse con las personas del pasado. Lo tomamos de “Poesía completa” (2012).

POEMA DEL RENUNCIAMIENTOPasarás por mi vida sin saber que pasaste.Pasarás en silencio por mi amor, y al pasar,fingiré un...
13/08/2026

POEMA DEL RENUNCIAMIENTO

Pasarás por mi vida sin saber que pasaste.
Pasarás en silencio por mi amor, y al pasar,
fingiré una sonrisa, como un dulce contraste
del dolor de quererte ... y jamás lo sabrás.

Soñaré con el nácar virginal de tu frente;
soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar;
soñaré con tus labios desesperadamente;
soñaré con tus besos ... y jamás lo sabrás.

Quizá pases con otro que te diga al oído
esas frases que nadie como yo te dirá;
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amaré más que nunca ... y jamás lo sabrás.

Yo te amaré en silencio, como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar;
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos ... y jamás lo sabrás.

Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,
-el tormento infinito que te debo ocultar-
yo te diré sonriente: "No es nada ... ha sido el viento".
Me enjugaré la lágrima... ¡y jamás lo sabrás!

— José Ángel Buesa
Falleció en Santo Domingo el 14 de agosto de 1982

Nota: Hoy recordamos en Hermeneuta al poeta cubano José Ángel Buesa (1910–1982), uno de los autores más populares de la poesía hispanoamericana del siglo XX. En su día, sus poemas amorosos alcanzaron una enorme difusión y fueron traducidos a numerosos idiomas, gracias a un estilo directo, musical y cargado de emoción. Buen ejemplo es este que ofrecemos hoy, en el que habla del amor no correspondido y de la necesidad de ocultar un sentimiento que, precisamente por no poder realizarse, parece hacerse todavía más intenso. Aprovechamos, además, para reivindicar a Buesa, pues, a su muerte, su figura cayó injustamente en el olvido.

ES LO QUE HAGO. MIRAR AL SUELOEs lo que hago. Mirar al sueloen vez de al árbol,atenta a las señales de la divina provide...
12/08/2026

ES LO QUE HAGO. MIRAR AL SUELO

Es lo que hago. Mirar al suelo
en vez de al árbol,
atenta a las señales de la divina providencia,
que podría ser lo mismo que el destino
o la mariposa blanca que vuela en primavera.
Agarrada a mi rama, bien pegada a ella,
sin reposo, decidida a no bajar,
guarecida en el mutismo de quien recuerda.
Consciente del muy arriba y el muy abajo.
Los dedos sucios de resina y miel.
Entregada a las plantas, que no a las flores,
en los paseos por los días de villa Plinianina.

Qué importancia tiene la dulzura
cuando todo es espanto.

A quien cuide el universo le imploro
que mantenga la paz de las cosas un rato más.
Es lo que hago. Lo que hice. Asombrarme
ante las llamas del incendio
y pasar el tiempo entre las ruinas.

— Pilar Adón

Nota: Hoy presentamos en Hermeneuta a la escritora Pilar Adón (Madrid, 1971), una de las voces más interesantes de la literatura española contemporánea. Poeta, narradora y traductora, ha construido una obra muy personal en la que la naturaleza, la soledad, la amenaza y la fragilidad de las relaciones humanas ocupan un lugar central. Buen ejemplo es este poema, en donde la contemplación de la naturaleza convive con una sensación de peligro y desolación. Al final, parece decirnos, la voz poética solo puede aferrarse a las pequeñas cosas, buscar la belleza que aún hay y pedir que, al menos por un instante, “se mantenga la paz”.

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