02/08/2026
HERALDO DE ARAGÓN. OCIO Y CULTURA
Por ANTÓN CASTRO
María Dubón, novelista: “No quiero que el olvido sea la segunda muerte de quienes sufrieron la guerra”.
La escritora publica “Vivir” en La Fragua del Trovador, una novela que aborda la vida, las conflictos y la resaca de la II Guerra Mundial en Italia.
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La historia personal de María Dubón (Zaragoza, 1961). Después de algunos años lejos de su ciudad, regresó a ella por amor, y desde hace un cuarto de siglo ha desarrollado aquí su actividad literaria con libros de poemas, cuentos y novelas, y con su presencia en clubs de lectura y coordinación de ciclos literarios, entre otras cosas. No ha parado. En vísperas del Día del Libro de Zaragoza aparecía su novela más ambiciosa: “Vivir” (La fragua del trovador), una novela que transcurre durante la II Guerra Mundial.
“El germen de mi novela Vivir surgió durante el desarrollo de la guerra de Yugoslavia. Las imágenes de barbarie y crueldad que mostraban los noticiarios me removieron algo por dentro. En especial un documento gráfico de la revista Paris Match en la que se mostraba cómo la dotación de un tanque de la ONU violaba a una mujer bosnia. Si esto hacían los Cascos Azules, las fuerzas de paz, qué no harían los demás soldados”, explica la autora de “Puta”.
María Dubón, que ha llegado a alimentar bastantes blogs a la vez, siempre tiene claras sus pretensiones y su mirada crítica: “Como siempre, quise ahondar en la condición humana. Por qué nos transformamos en bestias, qué nos lleva a quebrantar todos los límites, y cómo, pese a todo, aún podemos conservar un resquicio de empatía para con los demás.
La guerra nos coloca en un contexto excepcional donde lo mejor y lo peor tiene cabida, donde la vida y la muerte se entremezclan, donde la vida se aprecia y se valora porque es tan efímera...”
Una novela como “Vivir” tiene un añadido especial: el rigor histórico. “El proceso de documentación me llevó dos años. Hay tantísimo material sobre la Segunda Guerra Mundial que fue un trabajo abrumador, a la par que un interesantísimo aprendizaje. Escribir la novela me ha llevado años, ya que la he reescrito entera siete veces. Me costó encontrar la voz narrativa”, confiesa, y revela algo que, de entrada, podría llamar la atención: la novela transcurre en Italia.“Ubiqué la historia en Italia porque me pareció significativo su posicionamiento. Empezó la guerra desde una postura de neutralidad, más tarde se alió con Alemania y luego se convirtió en su enemiga. No había más opciones que tomar”. Ahora María Dubón en los temas esenciales de una novela que admite una interpretación inequívoca: es, o podría ser, un alegato antibélico. “Vivires la historia de una amistad entre dos hombres que en otras circunstancias jamás se habrían conocido, pero la guerra les une y fuerza una convivencia durante la cual se desarrollará entre ellos un sentimiento profundo y sincero”.
Ella misma desmenuzas las situaciones y los personajes y algunas escaramuzas de Vivir. “La Segunda Guerra Mundial ha trastocado el mundo y las vidas de millones de personas. Mientras los Aliados avanzan liberando la península itálica, el ejército alemán espera órdenes en una aldea de pescadores. El capitán Wundt llega con su destacamento a un pueblecito de la Costa Amalfitana y se aloja en la casa del médico local, Julio, un hombre mayor y viudo, que vive con su hija Lucia. La relación es impuesta al principio y tanto Julio como Wundt se mantienen a la expectativa. No saben cómo tratarse ni a qué atenerse. “El conocimiento mutuo propicia una confianza y una sintonía que se consolida”, matiza María.
Insiste la autora en las consecuencias de esta y de cualquier otra guerra: soldados, que intentan sobrevivir cumpliendo con su deber; hombres corrientes llamados a filas, que combaten mu***os de miedo; civiles, que se ven inmersos en una realidad que les sobrepasa; mujeres, botín en todas las guerras y que con su trabajo en segundo plano consiguen que el mundo siga girando; niños, que se quedan sin infancia, sin padre o hermanos y con un trauma permanente; naturaleza contaminada y destruida a causa de las bombas y la metralla”.
Recuerda que “Vivir” se divide en dos partes y dos períodos. La primera aborda el tiempo anterior al fin de la guerra. La segunda se centra en las secuelas que ha dejado. “Poco a poco se desgranan hechos que permiten conocer en profundidad a los personajes e ilustran unas vidas sacudidas por una conflagración que excedió todo lo imaginable. Europa quedó devastada, dividida en bloques, y surgió la Guerra Fría, desaparecieron cuatro imperios y millones de personas murieron. Ni la tecnología militar, ni los bombardeos masivos, ni siquiera dos bombas atómicas resolvieron la situación.
La venganza y el resentimiento anidaron en muchos corazones. El sufrimiento tardó en desaparecer”.
Las reflexiones siguen siendo válidas. O cuando menos nos invitan a ser más juiciosos, sensatos y cultivar el respeto y la empatía: “¿Merecía la pena pagar este elevadísimo precio para no solventar nada?”. Es más que discutible, y ahí, en este punto, se alzan y tiemblan los ideales de María Dubón: “Traslado al lector y pretendo que recapacite sobre lo absurdo de todas las guerras, cómo afectan a las personas que se ven implicadas, cómo se sigue viviendo con el alma llena de cicatrices. Me interesaba más narrar la vida cotidiana de personas anónimas para que el olvido no sea la segunda muerte de quienes sufrieron la guerra”.
La autora da una vuelta de tuerca a los lugares comunes. “Los personajes Wundt y Julio nos trasladan un punto de esperanza. Se puede ser amigo de alguien a quien te presentan como enemigo.
Porque el corazón no entiende de uniformes, de nacionalidades, de decisiones políticas, ambiciones territoriales, crisis económicas o ideologías extremistas. Porque somos humanos y esta humanidad nos iguala y nos une”.
https://www.heraldo.es/noticias/ocio-y-cultura/2026/07/30/maria-dubon-novelista-no-quiero-que-olvido-no-sea-segunda-muerte-quienes-sufrieron-guerra-2041108.html