28/03/2023
Se ha cumplido un año desde que estamos en nuestra “nueva” casa. El tiempo pasa tan rápido que asusta. Aún faltan cosas; es más, aún faltan detalles esenciales que la conviertan más en “casa”, en hogar… pero, mientras, vamos haciendo camino. No tengo prisa. No quiero añadir por añadir y luego tener que retirar. Quiero que lo que me rodee no sólo sea atractivo a “mi” vista sino que me haga sentir feliz.
Mi casa está decorada en tonos verdes, aguamarinas, celestes y rosa empolvado y hemos combinado pintura y papel pintado inglés y sueco, mis favoritos. No fueron decisiones difíciles pero tampoco fáciles; decorar una casa no es cómo comprarse un pantalón o un vestido. Es algo - al menos, tal y como yo lo entiendo- que se hace a largo plazo y, aunque con el tiempo puedan ir variando cosas, la esencia de la casa siempre termina por permanecer.
Un año después, dando casi por terminada la pandemia, entendí el motivo de esa paleta de color: serenidad, calma, naturaleza, mar, buenos recuerdos. No sé si por ese orden pero son palabras que envuelven lo que siento cuando cruzo el umbral de mi casa. El mar y su color en todas sus combinaciones me hace sentir feliz y lo mismo me sucede con el verde de los árboles y la hierba. Me den paz. Me hacen sentir bien.
No pretendo -nunca lo he hecho- que mi casa se parezca a una casa de revista porque lo que vemos en una foto-bonita pero estática- no es real al cien por cien, pero interiormente, y después de varias mudanzas, me he dado verdadera cuenta que mis gustos gravitan alrededor de una estética muy determinada: el estilo de los cottages británicos, llenos de libros, de esas mezclas divinas entre pátinas antiguas y estilo clásico que sólo ellos saben hacer. Esas mezclas, ese estilo me hace sentir confortable, protegida, cómoda, feliz.
He vuelto a nadar después de este parón pandémico y escucho más música clásica que indie. Sin duda, es la casa. Mi casa invita a hacer desayunos eternos en la mesa de madera vista del salón mientras Edward Elgar suena de fondo y el cielo asturiano pasa del gris y la lluvia al azul brillante y al sol.
A veces pienso en alto y hoy me apetecía compartirlo con vosotros. Feliz día 💫