17/09/2026
Nadie te prepara para el cuerpo que queda después de convertirte en mamá.
Te hablan del embarazo, del parto, de las noches sin dormir, de la lactancia… pero casi nadie te habla del día en que vuelves a mirarte al espejo y te das cuenta de que tu cuerpo ya no es el mismo. Y no siempre cambia de la manera que imaginabas.
Algunas mujeres quedan con más peso.
Otras quedamos mucho más delgadas.
A algunas nos cambia el abdomen, el pecho, a otras las caderas, la cintura, la piel, el cabello…
Y muchas, simplemente, dejamos de reconocernos.
Lo cierto es que detrás de cada uno de esos cambios existe una batalla que muchas vivimos en silencio. Porque aunque amemos profundamente a nuestros hijos, también podemos extrañar a la mujer que éramos antes de ellos.
Podemos mirar una foto antigua y pensar: “¿Volveré a verme así algún día?” y encima, muchas veces sentimos culpa por pensar en nuestro cuerpo cuando acabamos de convertirnos en madres.
Podemos agradecerle a nuestro cuerpo por haber creado vida y, al mismo tiempo, sentirnos incómodas dentro de él.
Y creo que ambas cosas pueden existir al mismo tiempo.
Este es uno de esos temas de los que poco se habla: el duelo por el cuerpo que dejamos atrás.
En realidad no importa si después del embarazo quedaste más delgada, más rellenita, con estrías, con una cicatriz, con un abdomen diferente o con un cuerpo que aparentemente “volvió” rápido.
Todas atravesamos esa lucha interna de aprender a habitar una versión nueva de nosotras. Y quizás el verdadero reto no sea volver a ser quienes éramos. Quizás sea dejar de esperar que nuestro cuerpo vuelva atrás y empezar, poquito a poquito, a hacer las paces con quien somos ahora.
Este cuerpo también merece amor.
No porque sea perfecto.
No porque haya recuperado su forma anterior.
No porque haya vuelto a entrar en la ropa de antes.
Sino porque este fue el cuerpo que sostuvo una vida, que dio a luz, que alimenta, que cargó, que sobrevivió noches interminables y que sigue aquí. Y aunque todavía haya días en los que mire al espejo y extrañe a la mujer de antes…
Estoy aprendiendo a mirar a la mujer de ahora con un poquito más de amor. 🤍