02/09/2026
Hoy me arreglé. Y quiero contarte por qué eso, para mí, no es tan simple como suena.
No suelo maquillarme. Casi siempre voy al natural, sin mil productos, sin ganas ni tiempo la mayoría de los días. Y más aún desde que mi día a día es diferente al de antes.
Pero hoy estaba inspirada. Me peiné, me maquillé sencillo, y me hice esta foto.
Y sé que para muchas personas esto puede parecer una tontería, algo sin importancia. Pero para mí, el simple hecho de arreglarme es un esfuerzo grande. De esos que no siempre puedo permitirme, ni física ni emocionalmente.
Y cuando lo consigo, no llega solo. Llega acompañado de varias cosas:
La culpa, que me visita casi a diario, pensando que esa energía podría haberla usado con mi hijo en lugar de conmigo misma.
El verme un poco extraña frente al espejo, porque son tan pocas las veces que me arreglo que casi no me reconozco.
Y ese pensamiento que sé que no debería importarme pero ahí está: "si me ven así, arreglada, van a pensar que si puedo arreglarme, puedo con todo, puedo trabajar".
Pero también llegan cosas buenas. Me ayuda con mi autoestima, aunque sea por un rato. Me hace sentir normal otra vez. Me deja mirarme al espejo sin sentir pena de mí misma.
Y hoy, eso ya es mucho.
¿Y tú? ¿Qué sientes cuando te arreglas o te cuidas a ti misma? Te leo en los comentarios. 👇