30/06/2026
Hubo un tiempo en que dudé si Dios existía, me llamaba a mí misma Atea.
Durante el tiempo de COVID perdimos a dos seres queridos y después de ello mis padres, mis amores más grandes se enfermaron. Los hospitales en mi ciudad estaban colapsados y tuvimos que encontrar a un doctor y una enfermera para que vinieran a casa e instalen medicamentos y cosas muy fuertes para que sanaran, nosotros mi hermano y yo también estábamos contagiados, pero no a tan gravedad como mis papás.
Durante un mes y algo más mi hermano hizo de enfermero y yo de cocinera con todas las restricciones que el doctor nos había dado.
Antes usualmente y casi siempre todos nos sentábamos en la mesa a compartir la comida, pero esta vez faltaban mamá y papá quienes estaban internados en habitaciones en casa. Recuerdo que al momento de comer mis hermanos y yo llorábamos porque no sabíamos que iba a pasar.
Un día yo estaba en mi habitación escuchando canciones en Youtube y de la nada empezó a sonar la canción ‘La gloria de Dios’ que mi papá cantaba casi todas las mañanas al preparar el desayuno, en ese momento mis ojos empezaron a lagrimear y después llorar sin consuelo.
En ese momento entendí que yo decía ser atea porque me encontraba enojada con Dios porque cada año desde la muerte de mi abuelo, pasaban más desgracias y yo no encontraba la explicación, necesitaba un responsable.
Al escuchar la canción sentí su presencia y el refugio que necesitaba, ese día decidí recibirlo en mi corazón y me prometí que en los días más difíciles y tristes en vez de alejarme, me acercaría más a él.
Decidí compartir esta noticia con mis padres que quienes con lágrimas en los ojos sintieron una buena noticia.
Hoy en día se que Dios está conmigo en todas las personas buenas que me ofrecen una sonrisa, ayuda sin esperar nada a cambio, en los atardeceres, en los animales, en el amor de mi familia y de las personas cercanas a mí, en los doctores que apuestan por mejorarnos con su sabiduría, en las llamadas inesperadas y en quienes se toman un momento en explicarte las cosas que son difíciles para ti y básicamente en todo.
Hoy quiero recordarte que detrás del enojo, está la tristeza y a veces eso no nos lleva a ningún lado, se honest@ contigo y mira en tu corazón y recuerda que jamás estás solo, el amor y la fe mueven montañas.❣️