03/06/2026
AÑOS DESPUÉS, GUATEMALA RECUERDA LA TRAGEDIA DE SAN MIGUEL LOS LOTES
Este 3 de junio se cumplen ocho años de la devastadora erupción del Volcán de Fuego, una de las mayores tragedias naturales registradas en la historia reciente de Guatemala, que cobró la vida de cientos de personas y dejó profundas heridas en las comunidades afectadas.
La tarde del domingo 3 de junio de 2018 quedó marcada para siempre en la memoria de los habitantes de San Miguel Los Lotes, en la aldea El Rodeo, Escuintla. Aunque durante las horas previas se observaban señales de actividad volcánica, pocos imaginaron la magnitud del desastre que estaba por ocurrir.
Alrededor de la 1:00 de la tarde, el Volcán de Fuego registró una intensa actividad eruptiva. Horas después, poderosos flujos piroclásticos descendieron por las barrancas del volcán, especialmente por la barranca Las Lajas, avanzando con rapidez hacia las comunidades cercanas.
Hacia las 3:00 de la tarde, una densa nube de ceniza cubrió la zona, mientras el calor extremo y los gases volcánicos generaban escenas de desesperación entre los vecinos. En cuestión de minutos, el material volcánico arrasó viviendas, cultivos y caminos, dejando a numerosas familias sin posibilidad de escapar.
San Miguel Los Lotes fue una de las comunidades más golpeadas por la erupción. Decenas de hogares quedaron completamente soterrados bajo toneladas de ceniza, lodo y roca volcánica. Muchas personas perdieron la vida y otras continúan desaparecidas, convirtiendo el lugar en un símbolo del dolor que dejó la tragedia.
La emergencia movilizó a instituciones nacionales e internacionales de rescate y asistencia humanitaria, mientras el país entero seguía con consternación las labores de búsqueda y recuperación.
Ocho años después, el recuerdo de aquel fatídico domingo permanece vivo entre los sobrevivientes y familiares de las víctimas. Las imágenes de destrucción, así como las historias de pérdida y resiliencia, continúan formando parte de la memoria colectiva de Guatemala.
Cada aniversario representa una oportunidad para honrar a quienes perdieron la vida, recordar a los desaparecidos y reflexionar sobre la importancia de la prevención y la gestión del riesgo ante los fenómenos naturales que afectan al país.