06/06/2026
TURISTIANDO CON SERGIO
Mi nombre es Sergio Samuel Pérez García, aunque desde hace muchos años la mayoría me conoce simplemente como Turistiando con Sergio.
Mi historia dentro del motociclismo comenzó en 2016, el día que tuve mi primera motocicleta. En aquel momento no imaginaba que una decisión aparentemente simple cambiaría por completo mi forma de ver la vida.
La influencia llegó desde casa. Mis dos hermanos menores ya estaban involucrados en la cultura biker. Los escuchaba hablar de viajes, de aventuras, de rutas hacia Guatemala y otros lugares que para mí parecían muy lejanos. Los veía portar sus chalecos con orgullo y algo dentro de mí despertó. Quería entender qué había detrás de todo aquello que los hacía sonreír cada vez que regresaban de una rodada.
Así fue como en 2017 inicié formalmente mi camino dentro de la cultura biker al ingresar a Brotherhood Motogroup.
Llegué como amigo del club. Durante tres meses observé, aprendí y descubrí que aquello era mucho más que salir a rodar. Era una familia construida sobre el respeto, la disciplina y la hermandad.
Después llegó la etapa de prospecto. Un año y dos meses de aprendizaje, sacrificio y crecimiento. Finalmente me gané mis colores y me convertí en miembro Full Color de Brotherhood.
Durante más de cuatro años aprendí lo que significa ser biker. Aprendí reglas, códigos, principios y valores que se practican en todo el mundo. Aprendí que el chaleco no es una prenda; es una responsabilidad.
Pero mientras crecía dentro de Brotherhood, también comenzaba a crecer un sueño personal, y así nació Turistiando con Sergio.
Al principio era simplemente un canal de YouTube donde compartía mis viajes, mis experiencias y los lugares que iba descubriendo sobre dos ruedas. No había grandes planes ni estrategias. Solo quería compartir lo que me apasionaba.
Fue entonces cuando apareció una oportunidad que cambiaría mi camino; Siguiendo una sugerencia de uno de mis hermanos, mandé a hacer stickers con mi logo para regalarlos a quienes encontraba en el camino. En aquella época no era algo común. Sin saberlo, esa pequeña decisión me llevó a conocer a una persona que marcaría una etapa importante de mi vida: Conocí a Oscar Ramirez, El Justiciero Averno.
A través de él conocí la campaña “Mi Familia Me Espera”. La campaña existía desde años atrás, pero juntos comenzamos a llevarla a cada evento, a cada concentración y a cada carretera que recorríamos. Con el tiempo la campaña se convirtió en un mensaje conocido dentro y fuera de El Salvador.
Muchas personas comenzaron a identificarme por aquella frase, no porque yo hubiera creado la campaña, sino porque la vivía, porque cada sticker entregado representaba algo más grande que una imagen: representaba la importancia de regresar a casa.
Sin darme cuenta, la campaña me ayudó a ser conocido más allá de las fronteras salvadoreñas y poco a poco llegaron los viajes internacionales.
Guatemala, Honduras, Nicaragua, México, Belice y otros destinos comenzaron a formar parte de mi historia. Participé en caravanas emblemáticas como la Caravana del Zorro y empecé a descubrir que una motocicleta puede llevarte mucho más lejos de lo que marca el mapa.
Lo más valioso nunca fueron los kilómetros, fueron las amistades, porque el motociclismo tiene una magia especial: transforma desconocidos en hermanos.
Conforme crecía la comunidad alrededor de Turistiando con Sergio, comprendí que las redes sociales podían servir para algo más que mostrar viajes, comencé a utilizar mis plataformas para apoyar emprendedores, especialmente motociclistas. Promocioné negocios, compartí proyectos y ayudé a personas sin esperar nada a cambio, simplemente porque creía que si todos empujábamos en la misma dirección, todos podíamos avanzar.
Esa misma filosofía me acercó a actividades benéficas y causas sociales, muchas veces me buscaron para apoyar campañas de ayuda, recolectas y acciones solidarias. Siempre respondí de la misma manera: si puedo ayudar, lo hago.
Porque el motociclismo me enseñó que la verdadera grandeza de una persona no se mide por la motocicleta que conduce, sino por la mano que extiende cuando alguien la necesita.
Esa visión también me permitió romper barreras, mi mundo ya no se limitó únicamente a los motociclistas de chaleco, comencé a participar en las grandes caravanas de Bikers El Salvador. Llegué como uno más, pagando mi inscripción, observando y aprendiendo. Descubrí una pasión distinta, una manera diferente de vivir el motociclismo, pero igual de auténtica.
Después llegó la motovelocidad, un terreno donde pocas veces se veía a alguien proveniente de la cultura biker tradicional y sin proponérmelo, terminé convirtiéndome en una especie de ventana comunicativa entre diferentes ramas del motociclismo salvadoreño.
Los miembros de la Cultura Bikee, los motociclistas de caravanas, turismo y aventura y los pilotos de pista. Todos compartíamos algo más importante que nuestras diferencias: el amor por las motocicletas.
Y cuando entendí eso, mi visión cambió para siempre, hoy tengo amigos en todas las ramas del motociclismo, Amigos que considero hermanos.
La gente comenzó a seguir mis videos no solamente por los paisajes, las entrevistas o las rutas, sino por las historias humanas que existían detrás de cada viaje. Historias de esfuerzo, pasión, amistad y solidaridad.
Y fue precisamente la solidaridad la que terminó escribiendo uno de los capítulos más importantes de mi vida.
Durante mucho tiempo recorrí el país en una motocicleta que ya había dado todo lo que podía dar, mi pequeña Diablita. Cada kilómetro era una muestra de perseverancia y amor por este proyecto. Muchos sabían las dificultades que enfrentaba para continuar generando contenido y asistir a actividades. Sin embargo, seguía adelante porque creía en lo que hacía.
Entonces ocurrió algo que jamás imaginé y las diferencias desaparecieron; Los motociclistas de chaleco, Bikers El Salvador, La Asociación Salvadoreña de Motovelocidad ASAMOVE, así como amigos emprendedores y seguidores, decidieron unirse alrededor de una sola causa: ayudarme.
Lo que durante años parecía imposible se convirtió en realidad. Comunidades que normalmente caminaban por rutas diferentes encontraron un punto de encuentro. No por una competencia, no por un evento, sino por un acto de gratitud y hermandad, y juntos lograron regalarme una motocicleta.
Mis Amigos me han demostrado que la amistad es el combustible más valioso que existe, y con el paso de los años llegaron también reconocimientos inesperados.
Uno de los más especiales ocurrió en Salcajá, Guatemala, donde por primera vez se otorgó un reconocimiento a un motociclista salvadoreño como una de las figuras más representativas dentro del motociclismo regional.
Recibir aquel galardón fue un momento difícil de describir, no por la placa, sino porque representaba el cariño y respeto de personas que habían conocido mi trabajo, mi forma de ser y mi manera de vivir el motociclismo.
También llegaron espacios como la revista y programa de Pichi Rider, donde tengo el honor de ser reconocido como Biker del Mes.
Son detalles que motivan, pero no son el objetivo, porque el verdadero premio siempre ha sido otro, y es ver cómo una publicación ayuda a un emprendedor, es ver cómo una campaña salva vidas, es ver cómo una actividad benéfica cambia la realidad de alguien, y es saber que cada día existen más personas convencidas de que el motociclismo puede ser una herramienta para construir comunidad.
Después de una década sobre dos ruedas, sigo teniendo los mismos sueño con motocicletas más grandes, con cruzar el Tapón del Darién con recorrer Colombia y Sudamérica. Sueño con seguir descubriendo destinos y compartiendo historias, pero sobre todo sueño con seguir siendo la misma persona que comenzó este viaje.
Porque si algo me ha enseñado el motociclismo es que los destinos son importantes, pero las personas que conoces en el camino lo son mucho más.
No me considero alguien especial, tampoco me considero un ejemplo, simplemente soy un motociclista agradecido con la vida, con la carretera y con cada persona que ha compartido una parte de este viaje.
Porque Turistiando con Sergio nunca ha sido un canal de YouTube, una página de Facebook o una cuenta de TikTok.
Turistiando con Sergio es la historia de un hombre común que encontró en una motocicleta la libertad para recorrer caminos y en las personas la razón para seguir avanzando.
Motosmanía
EL MOTORISTA DEL MES DE JUNIO.