09/03/2026
El 8 de marzo no es para felicitar a las mujeres.
El 8 de marzo es para reconocer la lucha de las mujeres en un mundo que históricamente ha intentado minimizar su voz, su trabajo y su presencia.
El 8 de marzo no es para repetir frases bonitas ni consignas vacías.
El 8 de marzo es para recordar que muchos de los derechos que hoy parecen normales han sido conquistados con esfuerzo, perseverancia y valentía.
El 8 de marzo no es para decir que “el hombre que trata a una mujer como princesa es porque fue criado por una reina”.
El respeto hacia las mujeres no es un gesto caballeroso ni una metáfora romántica: es un principio básico de justicia y dignidad.
El 8 de marzo es un día para celebrar, sí, pero también para reflexionar.
Para reconocer avances, para escuchar las voces que aún reclaman igualdad y para preguntarnos qué tipo de sociedad estamos construyendo.