19/02/2026
SERRANO
Por J. Fernando García Molina
Jorge Serrano Elías, quien a fines del próximo abril cumplirá 81 años, recibió ayer, 17 de febrero, el aviso de que la persecución penal en su contra había terminado. Este cumpleaños tendrá doble celebración.
El juez Fredy Orellana, del Séptimo Juzgado Penal, anuló las órdenes de captura emitidas hace más de 30 años por el _Auto golpe de Estado de 1993,_ basado en la *Prescripción de delitos e inactividad del Ministerio Público.*
*Detalles de la Decisión*
La resolución se fundamenta en la prescripción de varios delitos (rebelión, abuso de autoridad y peculado, entre otros). Tras tres décadas sin avances procesales, ahora la ley permite el retorno de Serrano a su país natal, donde posiblemente, cuando llegue el momento, quedarán sus restos mortales. Por ahora él sigue es Panamá, la patria que lo acogió y donde sus hijos se convirtieron en hombres.
El Ministerio Público se opuso a la decisión del juez Orellana y presentó recursos de impugnación, además de recusarlo. El caso permanece bajo revisión, pero por ahora, las órdenes de captura han sido revocadas.
*Contexto Histórico*
Serrano enfrenta 13 cargos por intentar disolver el Congreso y la Corte Suprema en 1993, hechos que concluyeron con su expulsión del país por parte de las fuerzas armadas, con el apoyo de grupos empresariales, políticos y periodísticos.
De no prosperar la impugnación del Ministerio Público, Serrano podrá ingresar a Guatemala y salir del país como cualquier otro ciudadano. Haber vivido fuera de su país, estar ausente del funeral de su madre, no tener los volcanes, los lagos, el clima, la calidez de la gente de Guatemala… debió ser un castigo tremendo. ¡Y han pasado casi 33 años!
*Mi personal versión de los acontecimientos de 1993*
Un grupo de diputados reputados como los más corruptos de nuestra historia, incluyendo los actuales ―lo que ya es mucho decir― había estado extorsionando a la Presidencia de la República.
Por entonces, algo parecido había sucedido en Perú. Quizá, fue un acto de desesperación al sentirse a merced de verdaderos criminales investidos como diputados, entre los que se recuerda a Chinchilla Vega, Lobo Dubón, Aristides Crespo y otros de la misma calaña, lo que llevó a Serrano a emular a Fujimori. La decisión fue sorpresiva aún para sus amigos cercanos y muchos funcionarios de su gobierno.
El 25 de mayo de 1993, disolvió ilegalmente el Congreso de la República, la Corte de Constitucionalidad, la Corte Suprema de Justicia, la Procuraduría de los Derechos Humanos y la Procuraduría General de la Nación.
Suspendió más de 40 garantías constitucionales, incluyendo la libertad de expresión.
El suyo fue un acto deliberado, abiertamente contrario al orden constitucional.
Pidió al Tribunal Supremo Electoral realizar elecciones para diputados en dos meses.
Cambió a las autoridades corruptas del Organismo Judicial, presidido por Juan José Rodil Petalta, nombrando a juristas de prestigio para la Corte Suprema de Justicia.
Además, Serrano inició persecución policial en contra de otros altos funcionarios del Estado de Guatemala.
Otto Pérez Molina, entonces jefe de la _Dirección de Inteligencia Militar (G-2)_ actuó como enlace entre los grupos políticos, empresariales y de prensa, principales opositores al _Golpe de Estado_ realizado por Serrano y el alto mando del Ejército de Guatemala, comandado por José Domingo García Samayoa, entonces ministro de la Defensa Nacional.
No hubo una renuncia masiva de funcionarios aquel 25 de mayo ni los días siguientes. Entre la población, consciente de las acciones de los diputados criminales y sus acciones que ya rayaban en auténtico descaro, incluso hubo celebración de que se pusiera fin a ese estado de corrupción. Quizá solo eran 10 o 15 los diputados canallas que habían causado traición a sus electores, pero el saqueo era enorme. Entonces, la Constitución era muy joven y no se le tenía el respeto que la población (no los políticos) le tiene ahora.
Serrano nunca renunció a la Presidencia, como afirma la versión oficial. Lo sacaron a empujones y también de esa manera violenta lo sentaron en un avión rumbo a El Salvador.
Posteriormente, Alfredo Cristiani, presidente salvadoreño, lo persuadió de la conveniencia de ir a radicar en Panamá, donde el gobierno del presidente Guillermo Endara había aceptado recibirlo.
De acuerdo con la Constitución ante ausencia permanente del presidente, el vicepresidente debe asumir en el cargo
En mi opinión, aconteció otro grave acto contra la Constitución. En una misma sesión Gustavo Espina fue investido Presidente Constitucional y despojado del cargo inmediatamente después. Además, ni con Serrano ni con Espina se desarrolló el debido proceso. Entiendo que debió seguirse un juicio, permitirles defenderse y, de ser declarados culpables, retirarlos del cargo y nombrar una terna de candidatos dentro de los cuales el Congreso debía seleccionar al presidente y al vicepresidente. Ciertamente, el Congreso era parte medular del problema.
Además, había prisa. Trascendió que Ramiro de León había llamado por teléfono a Jorge Arenas, miembro de la Junta Directiva y e había dicho: “Hacé lo que sea necesario, ofrecé lo que te pidan, pero conseguí que me nombren a mí para la presidencia. No vayas a dejar que designen a Herbruger”. Arenas, consiguió que el Congreso eligiera a Ramiro de León para que concluir el período de Jorge Serrano
Ya en la presidencia, De León ordenó a Édgar Tuna, entonces Fiscal General, y jefe del Ministerio Público que buscará hasta "Por debajo de la piedras" todo lo que pudiera haber para desacreditar a Serrano y utilizarlo como fundamento legal para las acusaciones de corrupción en su contra.
Lo que trascendió a la prensa fue que Tuna encontró una casa, grande, pero ningún palacete, a la orilla del lago de Izabal, donde había 4 motos de agua. Los terrenos los había cedido OCREN a favor de Serrano. Además, encontró que Serrano era propietario de varios caballos de raza.
Eso es lo que recuerdo y así lo expongo, porque pienso que es mi deber ciudadano. Otras personas podrán tener versiones distintas; quizá conozcan lo que yo no sé. Creo que deberán actuar en consecuencia. No deben dejarse intimidar por aquella frase atribuida a Platón (no hay evidencia de que sea suya), que dice:
”Nadie es más odiado que el que dice la verdad”