07/09/2026
Influencer hizo reto de 30 días fingiendo creer en Dios y terminó profesando su fe en Jesucristo
Lo que comenzó como un experimento para redes sociales terminó convirtiéndose, según su propio testimonio, en una experiencia que transformó su manera de entender la fe.
Brian Guan, un influencer radicado en Nueva York, decidió emprender un particular desafío: vivir durante 30 días poniendo en práctica principios del cristianismo, aun cuando no estaba convencido de la existencia de Dios.
El creador de contenido convirtió la experiencia en una serie de videos para redes sociales bajo el nombre “Faithless Christianity”, con la intención de documentar qué sucedería si una persona escéptica comenzaba a practicar la fe cristiana.
Durante el reto se propuso orar, leer la Biblia, practicar la gratitud, asistir a la iglesia y procurar aplicar en su vida cotidiana algunas de las enseñanzas de Jesucristo.
De la duda a la experiencia
Guan había tenido cierta influencia cristiana durante su infancia, pero posteriormente se alejó de la religión y llegó a considerarse agnóstico. Su interés por las creencias religiosas, sin embargo, continuó y lo llevó a conversar con personas de diferentes religiones para conocer las razones de su fe.
Con el tiempo, el cristianismo despertó especialmente su curiosidad, particularmente por la enseñanza acerca de mantener una relación personal con Jesucristo.
Fue entonces cuando decidió dejar de observar la fe únicamente desde afuera y experimentar personalmente algunas de sus prácticas.
Sus primeras oraciones evidenciaban su escepticismo. Guan reconocía abiertamente que no sabía si Dios realmente existía, pero decidió continuar con el desafío.
Comenzó a notar cambios
Conforme avanzaron los días, el influencer aseguró haber experimentado cambios en su manera de pensar, sentir y relacionarse con quienes lo rodeaban.
Alrededor del quinto día manifestó sentirse mejor, aunque todavía se preguntaba si aquello podía atribuirse a Dios o simplemente a los nuevos hábitos que estaba incorporando.
Posteriormente dijo sentirse más paciente y atento hacia otras personas. Las enseñanzas de Jesús también comenzaron a llevarlo a cuestionar algunas de sus propias actitudes.
Uno de los cambios que relató fue una mayor sensibilidad hacia las personas sin hogar que encontraba en las calles de Nueva York, a quienes comenzó a prestar más atención y ayudar cuando tenía oportunidad.
Para el décimo día, Guan ya había incorporado regularmente la lectura de las Escrituras y la oración, intentaba llevar las enseñanzas bíblicas a su vida diaria y había comenzado a asistir a una iglesia.
“¿Realmente sigo fingiendo?”
En determinado momento surgió una pregunta que modificaría el sentido del experimento: ¿seguía realmente fingiendo creer?
Según su relato, alrededor del día 20 vivió uno de los momentos más emotivos del desafío. Mientras reflexionaba sobre la bondad de la madre de uno de sus mejores amigos y sobre las experiencias acumuladas durante aquellas semanas, comenzó a llorar.
Durante una transmisión en Instagram, Guan expresó que había llegado a un punto en el que ya no podía continuar diciendo que simplemente estaba fingiendo y manifestó públicamente su fe en Jesucristo.
A partir del día siguiente, el enfoque de sus publicaciones cambió significativamente: pasó de presentar el desafío como “pretendiendo que Dios es real” a describirlo como “creyendo que Dios es real”.
De esta manera, lo que comenzó como un experimento de 30 días y una serie de contenidos para redes sociales terminó convirtiéndose, de acuerdo con el propio Brian Guan, en una experiencia personal de fe.
Su historia plantea una reflexión sobre lo inesperado que puede resultar acercarse a aquello que inicialmente se observa desde la duda: Guan inició el desafío intentando descubrir qué ocurriría si vivía durante un mes como cristiano y terminó afirmando que ya no estaba fingiendo.