03/10/2026
🚂 EL FERROCARRIL DE LOS ALTOS: EL TREN ELÉCTRICO QUE GUATEMALA ESPERÓ DURANTE DÉCADAS Y SOLO VIAJÓ TRES AÑOS
El 30 de marzo de 1930, Quetzaltenango vivió uno de esos días que después terminan convertidos en recuerdos familiares.
La gente llegó para ver entrar a la ciudad algo extraordinario para aquella época:
un tren eléctrico.
No venía desde la capital.
Venía subiendo desde San Felipe, Retalhuleu, atravesando uno de los recorridos ferroviarios más difíciles que se habían intentado construir en Guatemala.
Era el Ferrocarril de Los Altos.
La idea llevaba décadas rondando.
Comunicar la Costa Sur con Quetzaltenango significaba mover pasajeros, mercancías y productos entre dos regiones separadas por una enorme diferencia de altura.
San Felipe se encontraba alrededor de los 600 metros sobre el nivel del mar.
Quetzaltenango, arriba de los 2,300.
El tren tendría que subir aproximadamente 1,700 metros en apenas unos 45 kilómetros.
Por eso no se construyó como un ferrocarril convencional.
Se hizo eléctrico.
Para alimentarlo fue necesaria infraestructura hidroeléctrica en la región de Zunil.
Hubo que abrir paso entre montañas.
En Santa María de Jesús, Zunil, todavía permanece un túnel construido durante aquellos trabajos.
Y después llegaron los carros.
Había unidades para pasajeros y para carga.
Los carros de pasajeros son descritos en documentación histórica con un característico color crema.
Desde San Felipe comenzaba el ascenso hacia Los Altos.
El tren atravesaba el paisaje mientras abajo iba quedando la tierra caliente de la Costa Sur y adelante aparecían las montañas de Quetzaltenango.
Para quienes hicieron aquel recorrido debió ser difícil olvidar la llegada.
Pero hubo algo más que quedó unido para siempre al tren.
Un músico quetzalteco llamado Domingo Bethancourt convirtió aquel acontecimiento en música.
La melodía terminó llevando el mismo nombre:
“Ferrocarril de Los Altos”.
Décadas después, el tren desapareció.
La marimba siguió sonando.
Pero en 1930 nadie imaginaba lo poco que duraría aquel sueño.
Durante aproximadamente tres años, pasajeros y mercancías recorrieron la línea entre San Felipe y Quetzaltenango.
Hasta septiembre de 1933.
Un fuerte temporal golpeó la región.
Las lluvias provocaron derrumbes, inundaciones y daños en la infraestructura ferroviaria.
El 19 de septiembre, el servicio quedó interrumpido.
Esta vez las personas esperaron un tren que ya no regresaría.
El 10 de noviembre de 1933, el Ferrocarril de Los Altos fue declarado definitivamente cerrado.
Habían pasado solamente tres años y medio desde su inauguración.
Después comenzó otra historia.
La del desmantelamiento.
Parte de los materiales del ferrocarril fue reutilizada.
Incluso existen registros de rieles que terminaron convertidos en postes para alumbrado eléctrico.
Pero el destino de varios de aquellos carros de pasajeros y de carga se vuelve mucho menos claro.
Y eso deja una pregunta interesante:
¿Qué pasó con los vagones del Ferrocarril de Los Altos?
La estación de Quetzaltenango sí sobrevivió.
El edificio tuvo otros usos durante las décadas siguientes y durante años estuvo relacionado con instalaciones militares.
El tren había desaparecido, pero el lugar permanecía.
Y quizá por eso esta historia todavía no está completamente perdida.
Porque cuando el Ferrocarril de Los Altos dejó de funcionar en 1933, muchos de sus pasajeros, trabajadores y vecinos todavía tuvieron décadas para contar lo que habían visto.
Esos recuerdos pasaron a hijos y nietos.
Puede que en alguna casa de Quetzaltenango, Zunil, Santa María de Jesús, San Felipe o Retalhuleu todavía exista una fotografía.
Un boleto.
Una herramienta.
Una pieza de aquellos rieles.
O simplemente una historia que comenzaba así:
“Mi abuelo conoció el Ferrocarril de Los Altos…”
🚂 ¿En tu familia alguien llegó a viajar o trabajar en el Ferrocarril de Los Altos?
📸 Si conservás fotografías, boletos u objetos relacionados con el tren, compartilos en los comentarios.
👴 Preguntale a tus abuelos o a las personas mayores de tu familia qué escucharon sobre aquellos vagones.
👇 Y si conocés qué ocurrió con alguno de los carros después de 1933, contanos. Esa puede ser la siguiente parte de esta historia.