05/09/2026
*¿Quién es Gerardo Aguirre?* el hombre del fracaso deportivo del país y que teme, porque nunca se le habian acercado tanto las fiscalizaciones, porque siempre tenia quién lo protegiera.
Gerardo René Aguirre Oestmann es uno de los dirigentes que más tiempo ha permanecido vinculado a la administración del deporte guatemalteco y actualmente ocupa la presidencia del Comité Olímpico Guatemalteco (COG).
Aguirre nació el 21 de febrero de 1961 en Quetzaltenango y durante más de dos décadas ha ocupado diferentes cargos relacionados con la administración deportiva nacional.
Antes de llegar al COG, fue presidente del Comité Ejecutivo de la Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala (CDAG) entre 2009 y 2013. También figura en su trayectoria como director ejecutivo de Educación Física del Ministerio de Educación y como integrante de diferentes organismos nacionales e internacionales vinculados al deporte.
MÁS DE UNA DÉCADA AL FRENTE DEL COG
Aguirre llegó a la presidencia del Comité Olímpico Guatemalteco en 2014 y ha sido reelecto en diferentes oportunidades. La Asociación de Comités Olímpicos Nacionales registra elecciones o reelecciones suyas en 2014, 2017, 2022 y nuevamente el 2 de octubre de 2025.
Su permanencia no ha estado exenta de controversias. Entre 2022 y 2024 el control del COG fue objeto de una fuerte disputa institucional, período durante el cual Jorge Rodas también reclamó la presidencia de la entidad. Posteriormente, Aguirre retomó el cargo y actualmente organismos deportivos internacionales como Panam Sports lo reconocen como presidente del COG.
UNA INSTITUCIÓN QUE MANEJA RECURSOS QUE DEBEN SER FISCALIZADOS
Más allá de las disputas deportivas, la administración de recursos ha colocado al COG bajo la lupa del Congreso.
El 10 de junio de 2026, diputados realizaron una citación para fiscalizar el destino de más de Q19 millones relacionados con los Juegos Centroamericanos 2025. Según información publicada por el propio Congreso de la República, Aguirre no acudió personalmente y delegó al gerente general del COG para responder a los cuestionamientos.
Este antecedente cobra especial relevancia cuando se discute la actitud que deben asumir los dirigentes deportivos frente a diputados, periodistas y ciudadanos que buscan información sobre el manejo de recursos.
Fiscalizar no debería interpretarse como una agresión contra una institución ni contra su presidente. Quien dirige una entidad de esta naturaleza está sujeto al escrutinio público y debe responder con transparencia sobre las decisiones administrativas y financieras que correspondan.
Por ello, cualquier señalamiento contra Aguirre debe investigarse y documentarse, pero también debe dejarse claro que una denuncia o investigación no equivale a una condena. La responsabilidad penal solamente puede establecerla un tribunal competente.
Lo que sí puede exigirse desde el periodismo y la ciudadanía es transparencia, rendición de cuentas y respeto hacia quienes ejercen labores de fiscalización.
Gerardo Aguirre no es un recién llegado al deporte guatemalteco: lleva décadas dentro de sus estructuras y más de una década vinculado a la presidencia del COG. Precisamente por esa trayectoria y por la responsabilidad del cargo que ocupa, sus actuaciones están sometidas a un nivel mayor de escrutinio público.
La pregunta ya no es únicamente quién es Gerardo Aguirre, sino cómo ha administrado el poder que durante tantos años ha ejercido dentro del deporte guatemalteco.